jueves, junio 21, 2007
De Cristinas, banderitas, dominios y dominación
Por Antonio Giossa (antonio.giossa@hotmail.com)
No todo es celulosa en la vida. Ni cortes de ruta o bloqueos de puente. Es bueno, a veces, salir un poco del microcosmos que uno mismo genera, otear para los costados, y ver que el mundo real sigue girando y girando, indiferente a la lucha de unos pocos asambleístas o a la defensa de la soberanía de otros (no tan) pocos uruguayos.
Los uruguayos conocemos al dedillo lo que acontece en el territorio argentino. Bailando por un sueño genera los ratings más altos de la televisión uruguaya. Cualquier oriental conoce las andanzas de Nazarena Velez, Amalia Granata o Wanda Nara. La mayoría sabe quienes son los candidatos a jefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y cual es el perfil de cada uno de ellos.
Todos conocemos las terribles denuncias que se suceden día tras día en torno al entorno de Kirchner. Las conocemos, pero no logramos entender como es posible que se siga premiando con el voto a estos políticos que, en cualquier otro país, estarían presos.
Podemos conocer a la política argentina. Podemos conocerla, pero difícilmente podremos comprenderla.
Ayer, durante el acto oficial en la ciudad de Rosario, el presidente Néstor Kirchner y su esposa, la senadora nacional Cristina Fernández de Kirchner, agitaron patrióticamente las banderitas de los asambleístas, con la leyenda "Fuera Botnia, Viva la Patria".
Todo muy patriótico, siempre tomando con pinzas y con mucho cuidado la definición de patriotismo, si estamos viendo un acto oficial del matrimonio K. Para ser más justos, todo muy peronista.
Cristina será, casi con seguridad, la próxima presidente de los argentinos. Y seguirá el camino iniciado por su esposo, el Dr. Néstor Kirchner, a la hora de poner piedras en el camino productivo de nuestro país.
Todos conocemos a Cristina y su agresividad verbal, que empequeñece las diatribas presidenciales contra la oposición.
Es bueno conocer - ya que nos está vedada la comprensión - el estilo de Cristina.
Para muestra, basta un botón. O dos.
Días atrás se realizó la reunión anual de la OIT en la ciudad de Ginebra. Cristina K - neo abanderada de los trabajadores argentinos - se alojó en el Hotel La Reserve, un paradisíaco spa que sería la envidia de cualquier funcionario menemista. La noticia fue tapa de algunos medios de prensa, pero pronto quedó en el olvido.
Hoy, Cristina vuelva a la prensa. No por su actividad legislativa (abandonada por su apretada agenda de viajes al exterior) ni por el patriótico flameo de una banderita asambleísta (que, por lo menos, sirvió para dejar "satisfechos" a varios).
Antes de continuar, una breve introducción técnica. En Internet, cada sitio web cuenta con un dominio o nombre que lo identifica. Ese dominio puede ser de tipo internacional (terminando en .com, por ejemplo) o nacional (terminando en .com.uy para Uruguay, por ejemplo). En el caso particular de Argentina, la entidad responsable del otorgamiento de los dominios nacionales (.com.ar, .net.ar, .gov.ar, etc.) es NIC Argentina, que depende de Cancillería Argentina.
En Argentina - como en la mayoría de los países - los dominios .gov.ar están limitados y sólo pueden ser utilizados - por ley - por dependencias estatales.
Esta restricción legal - esos pequeños escollos llamados leyes, normas, decretos - no cubre, parece ser, al matrimonio K. Semanas atrás NIC Argentina habilitó el registro del dominio www.cristina.gov.ar
"Cristina" no es una nueva dependencia estatal del gobierno argentino. Ni tampoco un proyecto online gubernamental. "Cristina" es Cristina Fernández de Kirchner.
Hasta aquí, una denuncia que, en cualquier otro país, sería un verdadero escándalo nacional. En Argentina, no pasa de la publicación de la noticia en algunos medios de prensa y los comentarios de los periodistas radiales.
Lo más grave (si algo se puede tildar de "más grave" que una candidata presidencial reciba un dominio gubernamental en Internet personalizado) es que el registro en NIC Argentina fue realizado por el vocero presidencial Miguel Nuñez, funcionario de la Casa Rosada. Y el registro del dominio personal de Cristina está a nombre de la Vocería Presidencial, con dirección Balcarce 24 (la Casa Rosada).
Hoy, en la prensa entrerriana, se anuncia que un grupo de mujeres asambleístas solicitarán una audiencia - "de mujer a mujer" - con Cristina, para buscar el apoyo de la Primera Dama.
Si se planea una reunión de igual a igual, es seguro que la representante de los asambleístas será la morocha de lentes responsable de recaudar las coimas en Arroyo Verde.
+ info:
El paradisíaco spa donde se aloja Cristina Kirchner
http://www.perfil.com/contenidos/2007/06/12/noticia_0045.html
Polémico sitio web de Cristina de Kirchner viola el reglamento de Cancillería para dominios en internet
http://www.perfil.com/contenidos/2007/06/21/noticia_0015.html
Cristina no debería representar al Presidente
http://www.perfil.com/contenidos/2007/01/29/noticia_0005.html
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jueves, junio 14, 2007
Los ambientalistas K
Por Antonio Giossa (antonio.giossa@hotmail.com)
Buenos Aires - Argentina
Argentina está inmersa - aunque cueste creerlo dada la apatía general - en una carrera electoral. Aún no están definidos los partidos políticos que lucharán en la contienda política. Tampoco se tiene muy en claro - y estamos a cuatro escasos meses de las elecciones nacionales - quienes serán los candidatos. Lo único evidente, hasta el momento, es el posicionamiento K de muchas organizaciones ambientales, que buscan arrimarse al poder de turno para mantener su vigencia.
El CEDHA es uno de los mejores ejemplos de obsecuencia. Una de sus principales referentes, Romina Picolotti, obtuvo el máximo cargo de la Secretaría de Ambiente de La Nación, luego de liderar una extensa e intensa campaña para intentar evitar que Botnia se instale en territorio uruguayo. Esta organización ambientalista se ha dedicado, casi en forma exclusiva, a combatir a Botnia y a ENCE. A pesar de los numerosos y comprobados casos de contaminación que asolan el territorio argentino, al CEDHA sólo le "preocupa" la posible contaminación de industrias instaladas fuera de Argentina.
Algo huele raro. El sitio web del CEDHA ofrece extensa información, actualizada en forma periódica. Salvo en la sección Financiamiento, donde misteriosamente los datos finalizan abruptamente en el año 2004. Los intentos para obtener esa información fueron infructuosos, la respuesta al pedido de datos de financiamiento más actualizados siempre fue la misma:
"La falta de esta información en la página web es un descuido nuestro y lo vamos a solucionar lo antes posible. En breve te voy a pasar la información del 2005, el 2006 está terminando de ser procesada por nuestro contador, por lo que te voy a pedir un poquito de paciencia con eso."
Esta respuesta, ofrecida por Silvina Aimino, es del día 1ero. de marzo del corriente año. Y la "falta de información" sigue sin solución.
Es interesante ver que dos de los principales financistas detrás del CEDHA son la Embajada Británica y la Fundación Ford (73% entre ambas, en el año 2004). Pero más interesante es comprobar que luego del acercamiento de Romina Picolotti a Jorge Busti y su posterior incorporación en el staff del gobierno K, los datos sobre financiamiento de esta ONG se pierden misteriosamente.
El CEDHA no sólo acompaña al presidente Néstor Kirchner en su campaña para evitar la instalación de Botnia en Uruguay. Y no sólo fue uno de los principales impulsores de la patética estrategia de "embarrar la cancha" a nivel internacional. La obsecuencia debe ser, ante todo, una conducta, una norma a seguir. Y el CEDHA cumple a rajatabla.
Días atrás, una durísima carta del Dr. Wayne Dwernychuk - especialista de Hatfield Consultants - causó revuelo. Para los que conocemos la verdadera cara del presidente argentino Néstor Kirchner, los comentarios no fueron totalmente desconocidos. El Dr. Dwernychuk acusó al gobierno argentino de ser "hipócrita monumental" y de "fogonear la discordia proporcionando información falsa al público". Además, sugirió al presidente argentino que - dada su supuesta preocupación por el medio ambiente - encarara la solución de los problemas de polución de la cuenca Matanza-Riachuelo.
Las afirmaciones del Dr. Dwernychuk no sólo son sustentadas por la experiencia del profesional. Un informe de la Comisión Administradora del Río de la Plata presentó abundante información sobre el gravísimo deterioro de la costa argentina del Río de la Plata provocado, entre otras causas, por la contaminación proveniente del Riachuelo.
La solución del gobierno nacional, a través de la secretaria de Medio Ambiente Romina Picolotti, fue presentar un proyecto denominado "Plan Integrado para el Saneamiento de la cuenca hídrica Matanza-Riachuelo" que - en teoría - permitiría sanear esa zona en diez o quince años, con un costo superior a los 10.000 millones de dólares. Este proyecto no fue realizado por motus propio. Partió de una denuncia presentada por vecinos de la zona, que terminó en la Corte Suprema de Justicia, quien obligó al gobierno nacional a presentar una solución al problema ambiental.
El proyecto del gobierno nacional, presentado con bombos y platillos, fue auditado por la Universidad de Buenos Aires a pedido de los jueces de la Corte Suprema de Justicia. El olfato judicial - conocedor de los políticos argentinos - no se equivocó: el peritaje de los profesionales de la UBA fue lapidario: no hay un análisis serio sobre las enfermedades que padecen los habitantes de la zona, advierte que se basa en datos desactualizados sobre los agentes de contaminación, señala inconsistencias presupuestarias sobre el tendido de la red cloacal y la distribución de agua potable, apunta imprecisiones sobre los mecanismos de control y reprocha la falta de acciones específicas para la relocalización de asentamientos y también de empresas.
Como se puede apreciar, los comentarios vertidos por el Dr. Dwernychuk mantienen una línea similar a la de los profesionales argentinos que auditaron el proyecto del gobierno nacional. Nada extraño. Hasta esperable si se conoce el nivel de hipocresía con el que actúa el presidente Néstor Kirchner.
La respuesta "oficial" de parte del gobierno nacional argentino no se hizo esperar. Pero, extrañamente, no fueron ninguno de los dos soldados Fernández los que salieron a responder al Dr. Dwernychuk. Tampoco lo hizo el propio Kirchner, desde su atril presidencial, lugar donde se siente cómodo a la hora de acusar y atacar a cualquier opositor que se le pone en la mira.
No. La respuesta partió, extrañamente, del CEDHA. Extraño, porque esta organización ambiental debería ser la primera en destacar la profunda hipocresía del gobierno argentino en materia medioambiental y denunciar públicamente las graves falencias que se encontraron en el proyecto presentado a la Corte Suprema de Justicia.
El CEDHA, a través de Daniel Taillant (esposo de la secretaria de Medio Ambiente Romina Picolotti), intentó armar una respuesta a la carta del técnico canadiense, junto con una defensa de la política ambiental del gobierno argentino.Daniel Taillant, ignorando las múltiples denuncias que han realizado varias organizaciones ambientales argentinas, tilda de "falsas" y "anacrónicas" las acusaciones del Dr. Dwernychuk. E, ignorando el peritaje realizado por los técnicos de la UBA, le sugiere que "tal vez usted debería leer un poco sobre lo que está haciendo Argentina con su sector de plantas de celulosa y con la cuenca del Riachuelo-Matanza". Es claro que si el Dr. Dwernychuk leyera las últimas novedades sobre el caso judicial del Riachuelo, seguramente sus comentarios hubieran sido aún más duros y agresivos.
El directivo del CEDHA, además, incurre en el clásico error que nutre el conflicto entre Argentina y Uruguay: el nacionalismo. Daniel Taillant cree - o hace creer que cree - que el Dr. Dwernychuk tildó de "ignorantes" a todos los argentinos, cuando en realidad la frase correcta fue la siguiente:
No creo que el público en Argentina sea tan ignorante como para realmente creer ese sinsentido.
Y es verdad, la inmensa mayoría de los argentinos afirman que no creen que el gobierno argentino cuente con una política seria en materia medioambiental. Y también es una mayoría absoluta la que descree que el proyecto realmente llegue a su fin y se pueda limpiar el Riachulo. Tan equivocado no está el Dr. Dwernychuk en su afirmación, ya que es evidente que el público argentino no es ignorante y realmente no cree en las declaraciones del gobierno argentino.
¿Entonces? ¿A qué se debe la agresiva respuesta de un dirigente ambientalista que, ante una acusación de falta de cuidado ambiental hacia el gobierno argentino, sale a defender al contaminador y a atacar al denunciante?
¿Será que la relación entre el gobierno nacional y el CEDHA no pasa sólo por la contratación de Romina Picolotti como funcionaria pública?
¿Estaremos ante el nacimiento de una nueva especie de la política argentina: el puntero ecologista?
+ info:
No olvidemos al Riachuelo
http://www.lanacion.com.ar/916897
Nueva audiencia sobre el Riachuelo por un crítico informe de la UBA
http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-86500-2007-06-13.html
Open letter to Dr. Wayne Dwernychuk from Jorge Daniel Taillant of CEDHA
http://www.latinbusinesschronicle.com/app/article.aspx?id=1328
Dr. Wayne Dwernychuk replies to Jorge Daniel Taillant of CEDHA.
http://www.latinbusinesschronicle.com/app/article.aspx?id=1329
Uruguay Mills: Letter of Support for Dwernychuk
http://www.latinbusinesschronicle.com/app/article.aspx?id=1331
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jueves, mayo 31, 2007
La fama no es puro cuento
Por Dr. Wayne Dwernychuk, R.P.Bio.
Senior Environmental Scientist
Hatfield Consultants
West Vancouver, BC, CANADA
Traducción libre de Néstor, el link a la carta original es el siguiente:
http://www.mercopress.com/vernoticia.do?id=10606&form...
Soy uno de los miembros del Panel de Expertos de Canadá que realizó una crítica para la Corporación Financiera Internacional (Grupo Banco Mundial) sobre el estudio de impacto ambiental de las pasteras uruguayas propuestas cerca de Fray Bentos. Existe mucha confusión acerca de estas pasteras y, desafortunadamente, parecería que el público está siendo alimentado con información errónea y tendenciosa respecto al impacto ambiental de estas plantas. El gobierno de Argentina, aparte de ser hipócritas monumentales, respecto a su propia historia ambiental y los efectos de las plantas propuestas, continúa fogoneando la discordia proporcionando desinformación al público. Artículos en la prensa regular dicen la misma cosa ... "las pasteras causarán daño al ambiente, a las pesquerías y al turismo". Esto simplemente no es así.
Si el gobierno de Argentina está tan preocupado y es tan sensible respecto a los asuntos ambientales que afectan a su país, el Presidente Kirchner debería encarar los problemas de polución de la cuenca Matanza-Riachuelo en Buenos Aires. Millones de personas están afectadas directamente por sustancias químicas tóxicas y las condiciones antihigiénicas en ella, y lo han estado por incontables años.
El gobierno de Argentina dice que ellos 'sólo se dieron cuenta de los problemas ambientales en dicha Cuenca una vez que iniciaron su escrutinio de las pasteras urguayas'. No creo que el público en Argentina, o en cualquier otra parte de hecho, sea tan ignorante como para realmente creer ese sinsentido. Los gobiernos de Argentina, pasados y presente, han sido concientes de los problemas ambientales de la Cuenca por décadas pero eligieron ignorar a la gente menos afortunada de esa región; no había capital político a ganar al atender a este asunto.
La hipocresía del gobierno Argentino ha sido expuesta en dos frentes, la falta de acción para reducir la importante polución en la Cuenca Matanza-Riachuelo y el Río Paraná donde numerosas pasteras que usan tecnología altamente obsoleta descargan enormes cantidades de sustancias químicas tóxicas/peligrosas en el medio afectando el ambiente del río y a los seres humanos.
Argentina elige no someter su propia industria pastera a los mismos estándares ambientales que claman deberían aplicarse en las plantas cerca de Fray Bentos. Paraguay ciertamente reconoce los problemas ambientales que causan las pasteras argentinas sobre el Paraná, pero Argentina convenientemente hace oídos sordos a sus expresiones de preocupación, particularmente cuando involucra el uso conjunto del río con Paraguay, tal como es el caso con las pasteras de Fray Bentos ... pero Argentina DEBE, aparentemente, posicionarse en contra de Fray Bentos como si su credibilidad estuviera en juego. La vergüenza del gobierno Argentino es obvia. Parecería que el gobierno de Argentina está interesado en una única cosa ... situar la culpa y el foco en alguna otra entidad o área de preocupación pública (las pasteras propuestas) y tratar de desviar la crítica. Esta pose política es indisimulablemente clara con la falta de acción concreta contra aquellos que ilegealmente bloquean los puentes que vinculan Argentina y Uruguay, causando cientos de millones de dólares en ganancias económicas perdidas para Uruguay.
La pasteras propuestas sobre el Río Uruguay no resultarán en daño ambiental extendido, no afectarán los recursos pesqueros y no afectarán adversamente el turismo, siempre que las plantas sean operadas de acuerdo a las especificaciones ingenieriles de diseño. Estas prediciones están todas presentadas en detalles en el Reporte de Impacto Acumulativo revisado ... quizá los objetores deberían tomarse
el tiempo para digerir 'concienzudamente' el documento revisado que perfila los impactos proyectados o, más precisamente, la falta de ellos. Estas pasteras pueden ser categorizadas como entre las más benignas y las más avanzadas tecnológicamente de todas las pasteras que operan en el mundo hoy en día
Una posición de cooperación de Argentina para trabajar con Uruguay en el monitoreo ambiental y la vigilancia general de las plantas propuestas en Fray Bentos, de manera que ayude a disipar las preocupaciones públicas, sería infinitamente más útil y creíble que las declaraciones erróneas de daño ambiental nunca visto antes a los humanos y el ambiente ... éstas hechas sin una pizca de evidencia de que estas pasteras causarán tales catástrofes. Por el contrario, podrían haber más beneficios ambientales, sociales y económicos para Uruguay y el entorno del río, en general, con la construcción de estas plantas que sin ellas, quizá eso es lo que el gobierno Argentino envidia.
Si el Presidente Kirchner desea 'proteger a sus hermanos uruguayos de los estragos de las pasteras', que mire a su propio país y proteja a sus propios ciudadanos de sus propios desastres ambientales inmediatos, y que confíe en que Uruguay tiene la integridad y los recursos para confiar en sí mismo para ser responsable con su propia gente.
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viernes, febrero 23, 2007
Fuera el Parque Industrial Gualeguaychú de la cuenca del río Uruguay!!!
Por Antonio Giossa (antonio.giossa@hotmail.com)
Buenos Aires | Argentina
El conflicto generado por la negativa de algunos ciudadanos de Gualeguaychú a la instalación de Botnia en Fray Bentos ha mostrado, día tras día, que varios refranes siguen vigentes.
"Haz lo que yo digo, pero no lo que yo hago". Este refrán, un referente para los asambleístas que están cortando los puentes que unen a Uruguay y Argentina, es la frase de cabecera para varios políticos y dirigentes entrerrianos.
El Estudio de Impacto Ambiental para el proyecto de Botnia explica detalladamente el proceso de tratamiento de efluentes. Y, además, la planta de Botnia nunca podría comenzar su producción si - previamente - no construye y pone en funcionamiento una planta de tratamiento de efluentes.
Dado el visceral rechazo de los asambleístas al proyecto foresto-industrial uruguayo, se planteó el ejemplo del Parque Industrial, un complejo industrial (con empresas altamente contaminantes) instalado en Gualeguaychú y a muy pocos kilómetros del río Uruguay.
La respuesta entrerriana no se hizo esperar. El P.I.G. cumple con todas las normas ambientales. El P.I.G. utiliza moderna tecnología de tratamiento de efluentes.
Sin embargo, no existe ningún Estudio de Impacto Ambiental que permita analizar ese parque industrial. Más aún, los empresarios instalados en el P.I.G. nunca solicitaron a los ciudadanos fraybentinos una 'licencia social' para comenzar a operar en su 'zona de influencia'.
El Parque Industrial Gualeguaychú es, sin lugar a dudas, un monumento a la hipocresía de los asambleístas, que rechazan la instalación de una industria en Fray Bentos (es contaminante, es extranjera, no fue aprobada por Argentina) mientras aprovechan las ventajas (económicas, sociales, laborales) de un parque industrial en su propia ciudad. Parque industrial que contamina el medio ambiente y, como corolario de tanta hipocresía, es utilizado por varias empresas multinacionales.
Ante las acusaciones de contaminación, los asambleístas se defendieron. "El Parque Industrial Gualeguaychú" cuenta con un excelente sistema de tratamiento de efluentes, fue su defensa. Poco duró, ya que se filtraron las declaraciones de Rubio (un ex dirigente de la propia ACAG), que tiempo atrás había denunciado que la planta de tratamiento de efluentes del P.I.G. - a lo sumo - era apta para un country, no un parque industrial.
Algo es algo, fue la respuesta de los asambleístas.
La realidad, como siempre, es mucho más patética.
Hoy, la prensa local anuncia con bombos y platillos que, en un encuentro donde participaron Romina Picolotti (secretaria de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación), Pedro Guillermo Guastavino (Vicegobernador de la Provincia), Gabriel Moguilner (Secretario de Medio Ambiente), Juan José Bahillo (diputado nacional) y los ingenieros Mariano Kuroski y Ruben Molineri, se analizó el Proyecto de Tratamiento de Efluentes Cloacales e Industriales del Parque Industrial de Gualeguaychú.
¿Proyecto? Si. Proyecto!
Y, por si hacía falta aumentar el nivel de hipocresía, el 50% del financiamiento de la planta de tratamiento de un parque industrial privado será cubierto por... fondos provenientes del estado nacional. ¿El 50% restante? Aún resta saber como se financiará, pero el vicegobernador entrerriano anunció que probablemente el gobierno provincial 'ayude' a los empresarios privados en el financiamiento de la obra.
El mismo Guastavino explicó (a contrapelo de las pomposas declaraciones de asambleístas que dicen que el P.I.G. no contamina) que tienen que "... tratar de avanzar lo más rápidamente posible para llevar adelante esta planta que va a resolver por muchos años el tema ambiental que genera el crecimiento industrial".
Ante el rechazo de los asambleístas, que se oponen al método elegido por el gobierno nacional uruguayo para aprobar la instalación de Botnia (primero el Estudio de Impacto Ambiental, primero la planta de tratamiento de efluentes, finalmente la puesta en producción), vemos que - para evitar futuros enfrentamientos con ciudadanos entrerrianos - deberíamos seguir el ejemplo del Parque Industrial Gualeguaychú.
Primero, instalar un proyecto industrial, sin ningún Estudio de Impacto Ambiental que pueda ser analizado y estudiado por ambientalistas, profesionales, técnicos, etc.
Segundo, aprobar la puesta en producción de las plantas industriales, ANTES de contar con una planta de tratamiento de efluentes.
Tercero (y opcional), buscar financiamiento público para construir un sistema de tratamiento de efluentes, luego de contaminar el medio ambiente por varios años.
¿Era éste el método correcto? Es una lástima que el gobierno uruguayo haya decidido - desde hace años - tomar como ejemplo las normativas ambientales europeas (líderes en sustentabilidad ambiental), en vez de buscar ejemplos más cercanos.
+ info:
La Nación financiará obras en el Parque Industrial Gualeguaychú
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lunes, febrero 19, 2007
El Dr. Frankirchner y su monstruito entrerriano
Por Adrián Zambaldi (tumesz@hotmail.com)
Italia
Los torpes intentos por hacer pasar este conflicto como de inspiración ambientalista hace rato que quedaron al descubierto, como una careta de pésima calidad que no resiste el paso del tiempo y termina por caerse a pedazos.
Este “movimento” fue creado ad hoc para actuar como punta de lanza en contra de un proyecto de desarrollo industrial en Uruguay, presionando al vecino pais al peor estilo populista/barrabrava, ya habitual en la Argentina como procedimiento para dirimir conflictos o simplemente imponer razones e intereses corporativos. Dentro de la lógica interna argentina este tipo de apriete suele funcionar, para ello alcanza con ver la premiación de la que han sido objeto algunos de esos líderes piqueteros por parte del gobierno K, con cargos y demás. Se ha generado toda una industria del piquete que como casi siempre sucede, se inicia a partir de movimientos populares que llevan a cabo una justa reivindicación, para que luego prevalezcan los liderazgos que negocian bajo cuerda soluciones no muy decentes, gracias a su capacidad para movilizar y manipular a un grupo de gente en estado de necesidad. No contaban que para el pueblo uruguayo y su clase política, estos procedimientos son percibidos como ajenos a una cultura democrática determinada: hoy en dia el 95% de la población apoya la posición uruguaya de que con “cortes no se negocia”, que traducido al criollo oriental es “loco, a mi no me metés la pesada”.
En el caso de la ACAG hay gente que de buena fe creyó en las patrañas eco-truchas (del tipo “Botnia nos va a matar a todos”), y que a golpes de propaganda histérica terminó renunciando involuntariamente al uso de su raciocinio para entregarse en cuerpo y alma a una “causa” que posee todas las características de una secta religiosa, con sus dogmas irrefutables, gurúes y verdades reveladas, cuestión de creer o reventar. Asi, permitir el paso de los hinchas de Gimnasia con la condición de que fueran a armar lio en Montevideo, se transmuta bíblicamente en un acto generoso de permitir que familias puedan seguir sanamente a su cuadro favorito. En este espiral de sinrazones todo resulta válido para cambiar la realidad y adecuarla segun su propia conveniencia.
Pero muchos ciudadanos de Gualeguaychú –aun convencidos de que Uruguay violó el Tratado del RU y que Botnia contaminará abundantemente- se han ido distanciando del movimiento notoriamente contrariados con el modus operandi de la ACAG, y de ello hemos recibido testimonios de ciudadanos argentinos residentes en la propia Gualeguaychú, hartos de tanta irracionalidad y doble discurso.
De aquel movimiento espontáneo y binacional que desfilara multitudinario por los puentes en contra de los emprendimientos, sólo queda una burda caricatura reducida a su mínima expresión, alli en Arroyo Verde. Mas allá de la posterior deserción de uruguayos, a quienes bastaba con mantener las orejas bien abiertas para darse cuenta que la ACAG se había jugado a una cruzada rampantemente ultra-nacionalista, con intenciones de perjudicar a Uruguay pero en todo caso con poco de lucha por el medio ambiente. A todos por igual se nos plantearon además dudas razonables de que Botnia fuera a contaminar mínimamente como ya lo hacen las 12 plantas obsoletas situadas en territorio argentino. Asimismo hoy contamos con ejemplos de otras plantas con tecnología similar ya funcionando en el primer mundo, además de numerosos EIAs (los anti-Botnia, en cambio, no pueden mostrar nada concreto) y un compromiso de monitoreo conjunto . Asi muchos ciudadanos argentinos y uruguayos –dejando de lado una pirotecnia propagandistica carente de contenidos- tomaron conciencia de que la cosa no era para tanto, mientras que otros consideraron que era mayor el daño real que la demencia eco-terrorista estaba ya provocando con su accionar, que los riesgos futuros de una planta situada a 35 quilómetros de su ciudad que en el peor de los casos será controlada por el estado uruguayo, no dispuesto ciertamente a envenenar a sus propios ciudadanos ni tampoco a arriesgar el pellejo luego de tanto pamento y alarmismo.
De ese modo, hoy en dia los “asambleístas” sólo cuentan con cierta fuerza en su propia localidad y aunque menguadas, están en condiciones de proseguir con los bloqueos del puente, aunque para ello baste con un camión atravesado y un centinela que puede dormir la siesta tranquilamente en su reposera (tal como mostró La Diaria en una edición anterior). La situación en Colón y Concordia es muy diferente. La primera depende en gran medida de Paysandú, la segunda tiene problemas mucho más serios y actuales para preocuparse de lo que podría suceder rio abajo. En ambos casos el apoyo recibido por los asambleístas es marginal. Por eso resulta al menos sospechoso que cuando las fuerzas empiezan a flaquear –los argumentos hace rato que faltan sin aviso-, el piqueterismo pro-bloqueo reciba un tardío y tal vez inesperado espaldarazo de la CGT. Lo que personalmente me lleva a desconfiar otra vez de las intenciones de Kirchner, sabida su capacidad de manejar según su conveniencia a esta peculiar organización sindical.
Creo que Kirchner está desde el principio y hasta hoy detrás del intento de sabotear la industria celulósica en Uruguay, y para presionar golpea donde mas puede perjudicar, que es la industria turística. Esta voluntad no solo se manifiesta a través del refuerzo cegetista para proseguir con los bloqueos y cubrir zonas desprotegidas como Concordia y Colón, sino la actitud complaciente de la Gendarmería argentina, deteniendo a quien ose burlar el piquete o bien formulando pedidos absurdos a la Prefectura uruguaya para que retenga automovilistas y evitar de ese modo “poner en aprietos” a los muchachos. Es una facil lectura la que trasluce la actitud de la gendarmería, traicionada por su propia formación militar que refleja claramente qué ordenes ha recibido, a quién debe proteger y a quién no, por ser precisamente el “enemigo”. Por ahora y aunque sean cuatro gatos locos (lo de loco no es involuntario), hay que reconocer que alli mandan ellos, porque al gobierno argentino todavia le resulta funcional para su objetivo. Los motivos ya los conocemos: presiones de los influyentes grupos celulósicos argentinos, bronca porque dos gigantescas inversiones recayeron del otro lado del rio, y simple actitud de mal perdedor que no se resigna a deponer armas sin haber obtenido algun logro personal, o por lo menos de infligir un daño mayor a su oponente. Por eso no soy optimista, creo que Kirchner algo se trae algo entre manos mientras habla de amor entre pueblos hermanos y se dice abierto a una negociación, cuando no ha cumplido a sabiendas con la pre-condición de habilitar el libre transito en todos los puentes. Por el contrario, el ánimo de bloquear la circulación se ha acentuado en los ultimos dias, y no seria de extrañarse que la profundización de dicha estrategia apunte a hacer fracasar cualquier negociación.
La ACAG es un cadaver que camina, privado de razones que le den vida, es como un zombie que aún no ha tomado conciencia de su propia defunción y deambula por la tierra repitiendo las mismas letanías. Si todavia prosigue con su actividad destructiva, es porque alguien lo mantiene artificialmente con vida –mientras el monstruito le sea funcional- y ese alguien no es otro que el Dr. Frankirchner.
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miércoles, diciembre 13, 2006
Te apoyo... No te apoyo...
Por Antonio Giossa (antonio.giossa@hotmail.com)
Buenos Aires | Argentina
El gobierno argentino anuncia públicamente que apoya el reclamo de los asambleístas. Sin embargo, los hechos demuestran que no es así.
El discurso oficial del gobierno argentino es simple: apoyamos el reclamo de Gualeguaychú. El problema principal - para los gualeguaychenses - es que el discurso oficial no coincide con los hechos oficiales.
Es así que - ante la orden presidencial - el bloque oficialista en la Cámara de Diputados no dio quorum para tratar el apoyo a Gualeguaychú. En el día de hoy, los diputados se iban a reunir para decidir varios temas relacionados con los asambleístas y tratar un proyecto de ley de apoyo a la lucha de Gualeguaychú, declarar su oposición a la instalación de plantas de celulosa en Uruguay e incluso evaluar la posibilidad de sesionar en la ciudad de Gualeguaychú en el futuro cercano.
A la sesión especial sólo se acercó un diputado del justicialismo, Juan Carlos Lucio Godoy (entrerriano, obviamente), quien explicó que los diputados no pudieron sesionar debido a la ausencia de la bancada oficialista.
Según el diputado Godoy, "esto demuestra una verdadera incoherencia entre lo que se dice en los discursos y lo que se hace en la práctica".
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martes, septiembre 05, 2006
La Espada de Damocles
Adular. (Del latín adulari). tr. Hacer o decir con intención, a veces inmoderadamente, lo que se cree que puede agradar a otro. || 2. deleitar.
Según cuenta una leyenda romana, relatada por Horacio y Cicerón, Damocles era un cortesano del tirano Dionisio I el Viejo, en Siracusa, que en una ocasión realizó varios comentarios aduladores sobre la grandiosidad de los gobernantes. El tirano Dionisio, enterado de los dichos, invitó a Damocles a un fastuoso banquete.
Éste disfrutó de las exquisiteces de la mesa servida, hasta que se encontró con algo que le llamó la atención: una afilada espada que pendía sobre él, sujetada nada más que con una simple crin. De esta forma, Dionisio le estaba haciendo entender a Damocles que incluso los más aduladores cortesanos debían consideran su seguridad amenazada.
Néstor Kirchner, al igual que Dionisio, es constantemente adulado por una pléyade de periodistas, opinólogos y demás que usan y abusan de la adulación hacia el poder kirchnerista. Tanto, que no dudan en publicar artículos obsecuentes o noticias completamente falsas, con tal de adular al presidente argentino.
Por supuesto, el movimiento ambientalista formado en Gualeguaychú para oponerse a la instalación de las plantas de celulosa en territorio uruguayo también cuenta con varios Damocles en su seno. Basta recordar los cálidos aplausos que los asambleístas le prodigaron al encendido y ecologista discurso de Néstor Kirchner en el corsódromo gualeguaychense.
Dentro de las filas del neo ambientalismo gualeguaychense hay una joven y militante organización que se autodenomina Guarda el Guachazo. Esta organización ambientalista ofrece su peculiar punto de vista a través de las páginas de un bizarro sitio web.
Guarda el Guachazo se opone en forma exclusiva, como es costumbre en tierras entrerrianas, a las plantas de celulosa que se instalarán en Fray Bentos. Su contenido es un curioso cóctel donde se mezclan discursos de Juan Domingo Perón con el volante de una pizzería local que es utilizado como ‘argumento’ para oponerse a las plantas de celulosa.
Uno de los integrantes participa activamente en el Noticiero Asamblea Ciudadana de Gualeguaychú, un foro de debate en Yahoo Groups, donde varios ambientalistas intercambian información, datos y comentarios.
En ese foro de debate encontré un artículo publicado por Emilio Vitale (que utiliza el nick Aguarä Aguatero), integrante de Guarda el Guachazo, donde anuncia con bombos y platillos la siguiente novedad:
Vendrán a Entre Ríos 611 millones de Euros de inversión eólica y creará 8.000 empleos.
El presidente Kischner luego de su viaje a España, ratificando el compromiso con el Medio Ambiente que pronunciara en Gualeguaychú, le comunicó al Gobierno de la Provincia de Entre Ríos las gestiones realizadas para con la llegada de inversiones a nuestra región.
Ya de por sí, sólo el título y la presentación inicial anunciaban una impactante noticia que, cosa rara, no aparecía publicada en ningún medio de prensa. ¿Una inversión de más de 600 millones de dólares dedicada a la producción de energía eólica no era anunciada formalmente? ¿8.000 puestos de trabajo, que duplican el pico máximo que ofrecerá Botnia, no son suficientes para un anuncio desde la Casa Rosada?
La lectura del texto completo de la noticia no dejaba lugar a dudas.
“Ente-Rios La construcción de parques eólicos en la provincia de Entre Rios supondrá un beneficio medioambiental, pero también económico y laboral. En concreto, las empresas invertirán hasta 2010 en la construcción de los parques previstos en la provincia más de 611 millones de euros, una cantidad que servirá para crear más de 8.800 empleos directos e indirectos.”
“Según los cálculos de la Ministro de Economía de la Nación, Felisa Miceli, la instalación de parques en el conjunto de la comunidades supondrá hasta 2010 una inversión de más de 11040 millones de pesos…”
Llegando casi al final de la impactante noticia, unos errores ortográficos me hicieron entrar en duda.
“La sustitución de las represas, centrales nucleares, y el execivo cnsumo de combustibles fósiles por la energía renovable…”
Tonto de mí! Lo tendría que haber previsto cuando leí que habían escrito “Kirschner” en vez de “Kirchner”.
Esta noticia, que sería un excelente argumento para mostrar que la famosa ‘agenda ambiental’ de Néstor Kirchner existe y no es un chiste argentino, se vino abajo.
La ‘noticia’ publicada por este integrante de Guarda el Guachazo es un simple copypaste de otra, ésta sí verdadera, que fue publicada en el portal de noticias Huelva Información y que anuncia lo siguiente:
Los 611 millones de inversión eólica en Huelva crearán 8.800 empleos
Huelva. La construcción de parques eólicos en la provincia de Huelva supondrá un beneficio medioambiental, pero también económico y laboral. En concreto, las empresas invertirán hasta 2010 en la construcción de los parques previstos en la provincia más de 611 millones de euros, una cantidad que servirá para crear más de 8.800 empleos directos e indirectos.
Una simple comparación entre ambas noticias nos muestra que la gente de Guarda el Guachazo tomó la noticia de Huelva y cambió “Huelva” por “Entre Ríos”.
A eso, le sumó otro pequeño cambio, ya que, donde originalmente decía:
“Según los cálculos de Aprean, la instalación de parques en el conjunto de la comunidad autónoma supondrá…”
Fue cambiado a:
“Según los cálculos de la Ministro de Economía de la Nación, Felisa Miceli, la instalación de parques en el conjunto de la comunidades supondrá…”
Y, donde decía:
“La sustitución de la energía fósil por la energía renovable fue incluida en el Plan Energético de Andalucía…”
Cambió a:
“La sustitución de las represas, centrales nucleares, y el execivo cnsumo de combustibles fósiles por la energía renovable; fue incluida en el Plan Energético del Area de Desarrollo Sustentable de la Provincia de Entre Rios…”
Como se puede apreciar en la ‘noticia’ de Guarda el Guachazo, se tuvo hasta la delicadeza de incorporar no sólo a las centrales nucleares sino también a las pérfidas represas, construcciones éstas últimas que son repudiadas por los entrerrianos (a pesar de disfrutar de los recursos energéticos que les provee la Represa Salto Grande) y que fueron desterradas del territorio entrerriano gracias a un decreto de Jorge Busti, que dictaminó que Entre Ríos era una ‘provincia libre de represas’ (sic).
Impresiona. Realmente impresiona la pobre argumentación que presentan las voces ambientalistas entrerrianas. El mismo Emilio Vitale, en el mismo foro de debate, es el responsable de alertar a los argentinos que Estados Unidos instalará bases militares en Uruguay.
Por lo visto, la lucha de Nahuel Maciel no es en vano. Muchos mediocres aduladores siguen la senda que el fabulador máximo de Gualeguaychú inició.
Bienaventurados los pobres de argumentos, porque de ellos es el periodismo entrerriano.
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viernes, agosto 18, 2006
¿Monitorear que? Yo... argentino!
Uno de los principales afectados por la cada vez más intransigente postura argentina será nuestro querido río Uruguay.
Este río, que da nombre a nuestro país, está protegido por la CARU, la organización que fue creada a raíz de la firma del Estatuto del Río Uruguay. Entre otros cometidos, la CARU es el organismo responsable de monitorear periódicamente la calidad de las aguas del río. Estos controles son realizados con técnicos de ambos países.
Fue gracias a estos controles que los uruguayos nos enteramos que la contaminación proveniente de Argentina llegaba no solo a afectar la calidad de las aguas del río, sino también nuestras costas. Hace unos meses, los delegados uruguayos de la CARU informaron a la Comisión de Medio Ambiente del parlamento que se había descubierto la existencia de altos valores de biocidas fluorados. Estos serían los responsables de las excesivas floraciones de algas en las costas de Nueva Palmira (Departamento de Colonia). Según el Ingeniero Eugenio Lorenzo (integrante de la comisión mencionada), los altos valores de biocidas fluorados son la consecuencia de los contaminantes que provienen de la descarga de unos de los brazos del río Paraná en el río Uruguay.
La CARU, a través del Programa de Prevención y Control de la Contaminación (PROCON) que comenzó en 1987, realiza cuatro campañas anuales, donde se analizan aproximadamente treinta puntos de muestreo, para verificar el estado de las aguas desde Bella Unión hasta Nueva Palmira.
Dado que ambos países habían acordado la instalación de las plantas de celulosa en Fray Bentos, decidieron intensificar el monitoreo de la calidad de las aguas del río Uruguay en esa zona. Es por esto que, en noviembre de 2004, la CARU creó la Subcomisión de Medio Ambiente, la cual es la responsable del Plan de Monitoreo de la Calidad Ambiental del río Uruguay en Áreas de Plantas de Celulosa (PROCEL).
Estos nuevos controles se sumarían a los cuatro monitoreos anuales que realiza la CARU.
Sin embargo, la intransigente postura del gobierno argentino (endurecida luego del fallo favorable a Uruguay en La Haya) echó por tierra todo lo proyectado. Las dos agencias argentinas que debían participar de los controles decidieron a último momento declinar su participación, ya que Néstor Kirchner entiende que – mientras Uruguay mantenga su autorización a las plantas de celulosa – la CARU no funcionará correctamente.
Es por esto que el gobierno uruguayo resolvió continuar con los controles del río Uruguay, esta vez en forma unilateral. Según un informe de la DINAMA, “la idea del PROCEL era contar con toda la información del estado del río, previo a la puesta en funcionamiento de ambas plantas. Este año, pocos días antes del inicio de los trabajos de campo, las entidades argentinas que debían participar comunicaron su retiro. Convencidas de la importancia de contar con estos relevamientos, las autoridades uruguayas asumieron la tarea de realizar las mediciones aunque fuera unilateralmente”.
La DINAMA, en coordinación con la Dirección Nacional de Agua y Saneamiento (DINASA), la Dirección Nacional de Recursos Acuáticos (DINARA) y el Servicio de Oceanografía, Hidrografía y Meteorología de la Armada (SOHMA), asumió la realización del monitoreo del estado ambiental del río Uruguay, en la zona de las plantas de celulosa.
El programa que está liderando la DINAMA actualmente implica el muestreo del agua entre Las Cañas (kilómetro 80 del río Uruguay) y la isla Zapatero, aguas arriba de M’Bopicuá (kilómetro 115 del río), tanto en la costa como en el límite territorial uruguayo del río, a nivel superficial y, en algunos casos, en profundidad. Los monitoreos abarcan por un lado aspectos físicoquímicos del río, lo que incluye a los sedimentos, y parámetros biológicos con análisis sobre mejillones, cangrejos, sábalos y otras especies de peces.
El plan de trabajo implementado por la DINAMA prevé tomar muestras en estas estaciones cada dos meses. Los análisis se realizarán en laboratorios uruguayos y extranjeros, ya que es necesario brindar las máximas garantías sobre los resultados que se obtengan.
Ambos proyectos (PROCON y PROCEL) ya estaban autorizados y presupuestados, por lo que los costos de estos relevamientos unilaterales correrán por cuenta del estado uruguayo. Además, dado que los organismos uruguayos no pueden operar en aguas juridiccionales argentinas, los controles solo serán realizados en la margen oriental del río.
Es por demás inquietante que, justo cuando en Argentina se comienzan a alzar voces denunciando enormes focos de contaminación en la provincia de Entre Ríos (principalmente por el uso de agrotóxicos sin control alguno), este país elija este momento para dejar de monitorear la calidad de las aguas del río Uruguay.
Es entendible la posición argentina, al fin y al cabo, el río Paraná es un río varias veces más caudaloso e importante que el río Uruguay y tampoco es controlado ni analizado por los organismos argentinos. Si no les importa la contaminación el río más importante de su país, ¿qué se puede esperar con respecto a un río que, encima, es compartido con nuestro país?
¿No tienen presente que el fallo de los jueces de La Haya instaron expresamente a ambas partes a “abstenerse de cualquier acción que pueda hacer más difícil la resolución de la presente controversia”?
¿No tienen presente que, por más controversia instalada, la CARU tiene obligaciones que cumplir?
¿No tienen presente que no pueden rasgarse las vestiduras diciendo que Uruguay violó el Estatuto del Río Uruguay y, a la vez, incumplir con varios artículos del mismo tratado?
Seguramente los controles que realicen los técnicos uruguayos llevarán tranquilidad al pueblo oriental. Lo que sí es seguro, Argentina no los tomará en cuenta y terminará exclamando, como es su costumbre, que los resultados son “truchos”.
Cuando los técnicos uruguayos vuelvan a alertar sobre la importante contaminación proveniente de Argentina, seguramente escucharemos de la boca del presidente Néstor Kirchner la famosa frase que resume en dos palabras las causas de todos los males de ese país:
“Yo… argentino!”
Descargar el artículo en formato PDF en:
http://bustismos.blogspirit.com/files/20060818_Yo_Argenti...
18:15 Anotado en A Mr. K se le perdió la "agenda" | Permalink | Comentarios (12) | Trackbacks (0) | Enviar a Email
lunes, junio 26, 2006
Argentina: mucho ruido y pocas leyes
Hay un artículo de la manoseada Constitución Argentina que está en boca de varios políticos y dirigentes ecologistas. El - ahora - famoso Artículo 41 que dice lo siguiente:
“Todos los habitantes gozan del derecho a un ambiente sano equilibrado, apto para el desarrollo humano y para que las actividades productivas satisfagan las necesidades presentes sin comprometer las de las generaciones futuras; y tienen el deber de preservarlo”
Este artículo ha sido utilizado ya en varios discursos del presidente Néstor Kirchner, tanto para la hinchada interna (esa que es arreada a cambio de chorizo, vino y planes trabajar) como para la opinión internacional. Tribuna que aparece, tribuna que es utilizar por el presidente argentino para defender sus plantas de celulosa, recordar al mundo entero que Argentina respeta y cuida el medio ambiente y, por supuesto, alertando al resto de los países que no se les pase por la cabeza “venir a contaminar este país”.
El texto del Artículo 41 incluso ha servido de base en algunas de las presentaciones y demandas que han Jorge Busti y sus representantes legales, Romina Picolotti y Juan Carlos Vega, ante organismos de crédito internacionales.
Uno podría pensar que el presidente argentino menciona una y otra vez ese artículo, ya que se encuentra trabajando activamente en su famosa “agenda ambiental”, intentando dar solución a todos los problemas de contaminación que hay distribuidos a lo largo y a lo ancho de este hermoso país.
Sin embargo, los titulares de prensa de estos días nos plantean una duda. Si el presidente argentino es un fanático de la ecología, ¿por qué es necesario que la Suprema Corte de Justicia deba intimar al Poder Ejecutivo (junto con la Provincia de Buenos Aires y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires) para que presente un plan ambiental para solucionar la problemática del Riachuelo?
La respuesta a esta interrogante es simple: el famoso artículo que defiende el vapuleado medio ambiente argentino... ni siquiera está reglamentado. El párrafo final del Artículo 41 dice que:
“El daño ambiental generará prioritariamente la obligación de recomponer, según lo establezca la ley”
El problema es que ya pasaron doce largos años y los legisladores argentinos NUNCA reglamentaron la ley y NUNCA establecieron la forma en que se obligaría a recomponer el daño ambiental.
Otro de los párrafos del famoso y - ya a esta altura - patético Artículo 41 dice que:
“Corresponde a la Nación dictar las normas que contengan los presupuestos mínimos de protección y a las provincias las necesarias para complementarlas”
En Argentina recién en estos días se están alzando voces que exigen que la Secretaría de Medio Ambiente adquiera rango ministerial. La mayoría de las oficinas estatales (nacionales, provinciales o municipales) no tienen potestades de policía, por lo que no pueden suspender una habilitación o clausurar una industria contaminante.
Incluso Daniel Sabsay, integrante de la delegación argentina que viajó a La Haya hace unos días, explicó que nunca aceptaría dirigir la Secretaría de Medio Ambiente mientras ésta no cumpla ningún cometido real, no cuente con presupuesto suficiente y no tenga un plan adecuado. En pocas palabras, la Secretaría de Medio Ambiente no existe.
Un recorrido por el Riachuelo o el Paraná, o incluso por cualquier barrio semi-industrial del conurbano bonaerense, muestra claramente que no solo no se han dictado normas de protección ambiental, sino que además, las industrias no respetan siquiera las leyes mínimas y básicas que actualmente están en vigencia.
¿Tienen razón los argentinos que demuestran terror y pánico ante la instalación de las plantas de celulosa en Fray Bentos? Probablemente si, si tomamos en cuenta que viven en un país donde las empresas privadas no son controladas, no se exige un Estudio de Impacto Ambiental a las industrias contaminantes y los ciudadanos del legendario barrio de La Boca deben depender de la Suprema Corte de Justicia para que el Poder Ejecutivo empiece siquiera a bosquejar una “agenda ambiental”.
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