martes, enero 23, 2007

¿No sería mejor dejar a los chicos fuera de esto?

Por Adrián Zambaldi (tumesz@hotmail.com)
Italia 

En un conflicto de cualquier índole en donde están en juego posiciones divergentes u opuestas, de dificil solución,  cualquier persona con sentido común o un minimo de inteligencia dejaria al margen de la polémica a los más pequeños, o al menos trataría de atenuar los efectos de un estado general de tensión, a fin de evitar angustias o temores que un niño –por lo vulnerable de su personalidad-  no está en condiciones de entender cabalmente, y por eso mismo de procesar.

medium_art_Botijas.jpgSe trata en todo caso de “problemas de grandes“ digamos, que deberían permanecer en la órbita de los adultos, y si bien ante la pregunta de un niño que llevado por su natural curiosidad  desea saber lo que está sucediendo, es de rigor ensayar una explicación adecuada a su capacidad intelectiva y emocional, imponiéndose ante todo una actitud protectiva que evite involucrarlos directamente y transferirles de ese modo angustias e incertidumbres que no saben ni pueden procesar. Aun si la amenaza aparece grave e inminente.

 Digamos que cualquier padre, abuelo, docente –aun atravesando una situación angustiante- hará un esfuerzo apreciable de autocontrol para no preocupar a los mós chicos. Esto que parece una reflexión obvia, válida universalmente y comun a todas las culturas humanas, increiblemente (?) –si es que aun podemos sorprendernos- no se cumple en la anómala ciudad de Gualeguaychú, donde leemos que de un análisis de los dibujos hechos por  niños de esa localidad, se reveló que “los escolares pasan por una situación de "estrés emocional" a causa del conflicto por las plantas de celulosa y que son los más afectados por la controversia”.

El informe que publica el portal montevideo.comm recogido a su vez del diario argentino Perfil, da cuenta de un análisis de más de veinte dibujos hechos por niños de Gualeguaychú, realizado por la psicóloga Beatriz Goldderg. Alli se revela que: “Se ve un exceso en el uso del color rojo que es un color de shock, de cuando hay alguna situación que moviliza mucho emocionalmente, casi denota un estrés emocional. El excesivo uso del rojo es igual a conflicto en puerta"

Más adelante prosigue diciendo que la situación planteada en torno a las papeleras ha causado un estado de gran conmoción, ya que la mayoría de los niiños entrerrianos dibujó "chimeneas muy altas y el humo que sale de ellas es muy largo, lo cual también denota  una situación de mucho conflicto, algo que los afecta emocionalmente".

"Está muy claro que todos los temores de la vida de este grupo de niños parecen estar puestos exclusivamente en este conflicto. Y esto los marca, sobre todo a los más chicos", afirma la psicóloga, quien concluye, tal vez imbuida ella misma del mismo espíritu apocaliptico que la “concientización“ sobre los peligros que conllevaría Botnia una vez que esté funcionando, “caló hondo en los más pequeños“.

Está claro que no se justifica hablar de concientización en niños en edad escolar, un concepto que fácilmente puede derivar en “adoctrinamiento“ y de alli la distancia que nos separa del lavado de cerebro es ínfima, tal como se puede constatar en este caso de paranoia colectiva. Aqui toda una sociedad parece haberse extraviado en insondables vericuetos de lo irracional. Presas de un estado de pánico, no solo han involucrado en esta cruzada fanática a hijos, sobrinos, nietos, y lo que es peor, alumnos, sino que los han utilizado como carne de cañón propagandístico llevándolos a las rutas y sometiéndolos a un clima de pánico injustificable, del cual solo podrán emerger comportamientos agresivos y xenófobos como respuesta irracional a una supuesta amenaza –inminente, desconocida y por eso tan terrible, a la que se sintieron expuestos en este particular periodo de sus vidas.

12:29 Anotado en Botijas | Permalink | Comentarios (63) | Trackbacks (0) | Enviar a Email | Tags: Derechos del niño, Corte de ruta, Psicología infantil