lunes, mayo 08, 2006

El día después: La coherencia de los asambleístas

La semana pasada, cuando se festejó por primera vez el "Día de la Incoherencia Argentina", un grupo fue el más interesado en ser catalogado como el más incoherente de todos.


Sí, los asambleístas de Gualeguaychú pelearon, centímetro a centímetro y codo a codo, en su afán de ser premiados con el "Busti de Oro", por su incoherencia.


Qué otra cosa se puede esperar de un grupo "ambientalista" que, pocos días atrás, organizó una caravana de más de 3.000 contaminantes automóviles (10 kilómetros de largo) para oponerse a... la contaminación del medio ambiente.


El viernes pasado, cuando Néstor Kirchner inició su campaña para presentarse como un estadista ultra ecologista, los asambleístas leyeron una proclama. La misma tuvo que ser entregada previamente a los funcionarios K para que éstos la analizaran y le dieran el OK. Luego sí, la libertad de opinión K les permitió dirigirse a la multitud arreada - en micros contratados - desde las zonas más contaminadas de Argentina.


Antes del acto, los asambleístas dejaron algo bien en claro. Su lucha se resume en su frase característica: "NO a las papeleras uruguayas". Su postura no acepta un cambio de tecnología (de ECF a TCF) ni un Estudio de Impacto Ambiental que les garantice que las plantas de celulosa van a respetar las normas ambientales. Su lucha tiene un sólo fin y ése es que las plantas uruguayas detengan en forma inmediata su construcción y NO se instalen frente a su balneario privado.


Es por esto que los asambleístas anunciaron a la prensa que esperaban del presidente argentino un rechazo total a las "papeleras uruguayas" y que el discurso presidencial debía ser explícito y claro. Si el discurso no les era de su agrado, los asambleístas se retirarían ofendidos del acto.


El discurso de Néstor Kirchner tuvo de todo, hasta se dio el lujo de defender a las "papeleras argentinas" y decir que las plantas de celulosa argentinas no contaminan porque no están cerca de los centros urbanos. Parece ser que el manual de ecología K dice que las industrias se pueden instalar en el medio de la Madre Naturaleza, lejos de cualquier ciudad, para que - mágicamente - dejen de ser contaminantes.


En ningún momento el presidente argentino rechazó la instalación de las plantas de Botnia y Ence en Fray Bentos. Volvió a recordar el Estatuto del Río Uruguay y defendió la presentación ante la Corte Internacional de La Haya. Pero del pedido de los asambleístas, nada.


Sin embargo, ningún asambleísta se movió del lugar. Incluso, al principio, hubo varios enfrentamientos con militantes oficialistas, porque los asambleístas querían sentarse lo más cerca del nuevo referente ambiental, el presidente argentino.


Luego de finalizado el acto, algunos periodistas preguntaron a los dirigentes de la Asamblea Ciudadana el motivo que los llevó a permanecer atornillados en sus lugares, mientras veían que Néstor Kirchner realizaba un acto - a todas luces - político partidario.


La mejor (sic) aclaración fue la brindada por Juan Veronessi, quien dijo que "es verdad, queríamos que el presidente dijera en forma rotunda que se opone a las papeleras uruguayas", pero lo justificó diciendo que "en realidad, el presidente apoyó a Gualeguaychú, y como la lucha de Gualeguachú es contra las papeleras, se puede decir que el presidente entonces se opone a las papeleras".


¿Se puede estirar tanto la propiedad transitiva? ¿No es hora que los asambleístas se detengan un poco a pensar que quedaron en manos de un presidente que en estos últimos tres años no ha hecho absolutamente nada, pero nada, para que Argentina comience a respetar el medio ambiente?


¿Pueden llegar a estar tan ciegos, que creen que los discursos desde el atril son ahora una "agenda ambiental"?

15:50 Anotado en Día de la Incoherencia Argentina | Permalink | Comentarios (18) | Trackbacks (0) | Enviar a Email | Tags: Uruguay