jueves, agosto 31, 2006
ECF vs. TCF - La Batalla Final
Detrás de cada avance tecnológico subyace siempre una sorda lucha entre varios contendientes, que intentan que ‘su’ norma se convierta en el estándar y desplace al resto.
Este conflicto entre diversas normas se puede ver claramente en la televisión, donde PAL es estándar en algunos países y NTSC es la norma adoptada en Estados Unidos.
Yendo al pasado, podemos ver que Thomas Alva Edison, el inventor de las lamparitas eléctricas, fue el que desarrolló e instaló la primera gran central eléctrica del mundo en la ciudad de Nueva York, la cual utilizaba corriente continua. Este uso fue desplazado por el sistema de corriente alterna desarrollado por los norteamericanos Nikola Tesla y George Westinghouse.
Yendo al futuro, en pocos meses veremos la lucha que entablarán (ya lo están haciendo) los gigantes de la electrónica, buscando que ‘su’ norma sea el estándar en los nuevos compact discs de altísima capacidad que desplazarán a los DVD’s actuales.
En la industria del blanqueo de la celulosa se utilizó durante décadas el cloro elemental. Cuando los organismos encargados de controlar el impacto al medio ambiente encontraron que este método generaba altas cantidades de dioxinas y contaminaba las aguas de los ríos y lagos cercanos a estas industrias, se buscaron nuevas tecnologías de blanqueo y se comenzaron a definir las normativas y exigencias que se deberían comenzar a cumplir.
En la búsqueda de nuevas técnicas de blanqueo nacieron dos métodos. Por un lado, el TCF (Totally Chlorine Free) y por el otro, el ECF (Elementary Chlorine Free). Dado que ninguno de estos métodos utiliza el cloro elemental en el proceso de blanqueo, se garantiza que la emisión de dioxinas y furanos será indetectable.
Los asambleístas de Gualeguaychú y los políticos argentinos exigen a Uruguay que las plantas de celulosa utilicen la tecnología TCF (única aceptada por GreenPeace Argentina). Antes que nada, vale la pena aclarar que:
1) La exigencia argentina plantea una tecnología que ni siquiera es obligatoria en su propio país. Es decir, mientras exigen que las plantas de Botnia y Ence utilicen TCF, muchas de las plantas de celulosa argentinas utilizan cloro elemental, agravando la contaminación al no contar con sistemas de tratamiento de efluentes y no realizar estudios técnicos para evaluar el impacto que realizan.
2) Los asambleístas rechazan el método ECF elegido tanto por Botnia y Ence y explican que ambas empresas conocen el método TCF dado que lo utilizan en algunas de sus plantas europeas. Sin embargo, la discusión sobre ECF y TCF se diluye ya que, en realidad, los asambleístas se oponen a la instalación de las plantas de celulosa en Fray Bentos, utilicen la tecnología que utilicen.
Cloro elemental vs. ECF
El ‘dióxido de cloro’ es el agente oxidante que utiliza el método ECF. A pesar que en su nombre se encuentra la palabra ‘cloro’, sus propiedades químicas difieren radicalmente de este elemento.
Mientas que tanto el cloro como el dióxido de cloro son oxidantes, el primero tiene la capacidad de ‘tomar’ dos electrones, mientras que el segundo puede absorber cinco electrones. Esta propiedad, junto con los complejos métodos en que el cloro se combina con la lignina de la madera, explica las diferencias básicas entre ambos productos.
En el proceso basado en cloro elemental, alrededor del 10% del cloro se combina directamente con la lignina que tiene ‘componentes aromáticos’. Los ‘componentes aromáticos’ tienen átomos distribuidos en anillos, y pueden tener otros átomos (como el cloro) anexados a esos anillos. Dentro del grupo de los ‘componentes aromáticos clorados’ están las dioxinas.
Por su parte, el proceso basado en dióxido de cloro es un poco diferente. En vez de combinarse con los anillos aromáticos, el dióxido de cloro rompe estos anillos, evitando además la generación de las dioxinas.
En la práctica, se puede ver que el uso intensivo del proceso ECF – junto con nuevas y estrictas reglas de cuidado medioambiental - en los países del Primer Mundo han disminuido las emisiones de dioxinas en forma dramática.
El caso de los Grandes Lagos
Los Grandes Lagos en América del Norte se encontraban, hace unos años, muy contaminados con los vertidos de decenas de plantas de celulosa que utilizaban cloro elemental. Luego que la EPA definió el método ECF como un estándar en Estados Unidos, las emisiones de las plantas de celulosa se encuentran virtualmente libres de dioxinas.
Según un reporte de la BNA (BNA International Environmental Reporter, noviembre 1994), “el blanqueo con ECF disminuyó los componentes clorados en los efluentes de las plantas de celulosa en un 90%, virtualmente eliminando las dioxinas y reduciendo los efectos de los componentes clorados a un punto insignificante”.
Por su parte, otro informe indica que “Con la industria de la pulpa y el papel pasando al blanqueo con ECF, se estima que las otras fuentes son las responsables del 99% del total de dioxinas que llega a los Grandes Lagos”.
Cohen, M, Commoner, B, et. al.
“Quantitative Estimation of the Entry of Dioxins, Furans, Hexachlorobenzene into the Great Lakes from Airborne and Waterborne Sources”
Center for the Biology of Natural Systems
Un ejemplo de la impactante disminución de las emisiones de dioxinas se puede ver en la siguiente gráfica, donde se presentan las emisiones anuales de dioxinas (en TE Q – gramos por año) de las plantas de celulosa canadienses.

ECF vs. TCF
Actualmente, y desde hace varios años, la industria de la celulosa en el Primer Mundo adoptó el método ECF como un estándar.
Ya en el año 2001 ECF contaba con un 75% (más de 63 millones de toneladas) del mercado mundial de la pasta de celulosa, mientras que TCF solo alcanzaba un 5%.
En Estados Unidos y Canadá (países líderes en la producción de pasta de celulosa) la producción con ECF alcanza el 96% del total.
En el siguiente gráfico se puede apreciar como la producción de pasta de celulosa – a nivel mundial – con cloro elemental va disminuyendo año tras año, mientras la producción con TCF se mantiene y con ECF va creciendo.

Los empresarios que están detrás de la tecnología TCF se han asociado con importantes organizaciones ecologistas, como GreenPeace, para intentar presentar su método como el más ‘ecológicamente correcto’. Esto se debe a que muchas organizaciones ecologistas, en realidad, están detrás del negocio relacionado con las certificaciones ambientales.
A pesar de las continuas referencias de GreenPeace a documentos e informes ‘técnicos’ realizados por los propios integrantes de la propia organización ecologista, los estudios científicos demuestran que ambos métodos son similares en cuanto a la afectación del medio ambiente.
Por ejemplo, el Institute of Papermaking - Darmstadt Technical University de Alemania – dice que “Los estudios que comparan los efluentes de ECF y TCF confirman la ausencia de diferencias significativas en los efectos biológicos sobre el ambiente acuático”.
Por su parte otro informe indica que “La pulpa blanqueada con ECF cuenta con fuerza en la fibra y menor riesgo de rasgaduras. Cuanto más fuerte es el papel, mayor es su posibilidad de reciclado. Además, estudios indican que las otras alternativas [TCF] consumen alrededor de un 2% más de madera durante la producción que el proceso ECF”.
Integrated Pollution Prevention and Control (IPPC)
“Draft Reference Document in Best Available Techniques in the Pulp & Paper Industry”
Entonces, ¿por qué GreenPeace y el lobby asociado exigen que el mercado consuma solo papel producido con tecnología TCF? La respuesta es simple: necesitan que su producción sea consumida por los compradores, y éstos no lo están haciendo.
Veamos un ejemplo. En el año 1993 la producción mundial de pasta de celulosa con TCF fue de 3 a 4 millones de toneladas. Sin embargo, las plantas que utilizan esa tecnología estaban capacitadas para producir de 8 a 10 millones de toneladas. Los empresarios que eligieron la tecnología TCF necesitan que ‘su’ mercado crezca, ya que no están aprovechando las posibilidades de producción de sus plantas.
Este exceso de posible producción versus la demanda real fue confirmado por el Dr. David Clark, Presidente de la Confederación de Industrias Europeas de Papel (Confederation of European Paper Industries, CEPI), quien dijo lo siguiente:
“…con los recientes cambios de capacidad, TCF ha incrementado su nivel de abastecimiento mucho más que la demanda”
Por su parte, la consultora NLK Consultant Ltd., apoyó lo dicho por el Dr. David Clark, indicando que:
“El consumo de papel TCF está siendo promovido más por los proveedores que por los consumidores finales”
Miente, miente, que algo quedará
Para poder sustentar la tecnología TCF, muchos artículos e informes falsean los datos. Un ejemplo se puede ver en el artículo titulado “Survey Shows Worldwide Growth in Mills Using TCF Processes”, que fue publicado en la revista Pulp & Paper, donde dice lo siguiente:
“El número de plantas de celulosa que producen pasta TCF se ha duplicado a más de 60 durante los últimos dos años…”.
Para confirmar esa frase, adjuntan dos planillas con el listado de plantas TCF. Un simple vistazo a las planillas muestra que originalmente había 55 plantas y dos años después contabilizaban 57. Además, de las 57 plantas, 1 de ellas es una planta piloto, otra fue cerrada durante dos años y, finalmente, tres de ellas directamente nunca produjeron pasta con TCF.
Otro párrafo del mismo informe indica lo siguiente:
“… Suecia y Finlandia, con industrias de pulpa sensibles a la demanda del mercado europeo, se están convirtiendo rápidamente a la producción con TCF…”
En realidad, el 75% de la producción de pasta de celulosa en Suecia se realiza con ECF, mientas que en Finlandia el porcentaje supera el 80%.
Finalmente, la palabra de los expertos
“El dióxido de cloro es la solución a las dioxinas y otras sustancias tóxicas persistentes y bioacumulativas que se producen en los efluentes líquidos de las plantas de celulosa”
Dr. Robert Huggett
US EPA Asistant Administrador, Reserch & Development
“ECF es un excelente ejemplo de la respuesta de la industria hacia la preocupación por el medio ambiente”
Profesor Don Mackay
International Joint Comission
Great Lakes Science Advisory Board and it Virtual Elimination Task Force
“Nosotros estamos especialmente satisfechos de que las BAT (Mejores Técnicas Disponibles) seleccionadas para las plantas de celulosa sea la tecnología ECF”
Carol Browner, USA EPA Administrator
“Un notable logro ocurrió cuando la industria de la pulpa y el papel cambio su proceso de blanqueo, sustituyendo el cloro elemental con el dióxido de cloro. Esta sustitución virtualmente eliminó la producción de dioxinas en las plantas de celulosa y papel”
International Joint Comisión
“Estudios realizado en universidades de Gotemburgo y Estocolmo mostraron que los efectos de los vertidos líquidos de plantas de celulosa sobre los organismos acuáticos es el mismo, independientemente del método de blanqueo”
“Chlorine-free Pulp is Not Better for the Environment”
Svenska Dagbladet
Estocolmo, Suecia
“La ‘National Swedish Environment Protection Board’ se negó a clasificar el método TCF como más ‘ambientalmente amigable’”
“Chlorine-free Pulp is Not Better for the Environment”
Svenska Dagbladet
Estocolmo, Suecia
“No hay diferencias medioambientales apreciables entre TCF y ECF”
International Institute for Environment and Development
“La contaminación de peces con dioxinas y furanos de efluentes de plantas de celulosa se ha detenido y se alcanzaron significantes mejoras medioambientales. Aproximadamente un 46% de las zonas de pesca comerciales que habían cerrado por contaminación por dioxinas en la zona costera de British Columbia han sido reabiertas”
Environment Canada and Health Canada
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Descargar el artículo en formato PDF desde:
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miércoles, mayo 03, 2006
Advertencia! Dioxinas afectan a cerebros de ecologistas
En varios blogs y foros de debate en Internet se pueden ver fotografías donde se muestra claramente una advertencia: "en este lugar el nivel de dioxinas es alto, se recomienda no pescar peces en estas aguas".
Estas fotografías son utilizadas por los ecologistas virtuales para "demostrar" que las plantas de celulosa de Fray Bentos contaminarán el medio ambiente con dioxinas.
La fotografía es verdadera. En Estados Unidos las plantas de celulosa afectaron durante décadas las aguas donde vertían sus efluentes tóxicos y aún hoy el gobierno realiza advertencias con carteles para que la población evite comer peces de esas zonas.
Sin embargo, como un boomeran, esta fotografía termina por destruir la "prueba" de estos pseudo ecologistas, ya que muestra claramente que su posición está basada en errores y falacias.
En abril de 1988, la EPA (Environmental Protection Agency) de Estados Unidos anunció sus conclusiones sobre las BAT's (Best Available Techinques) en la indutria de la celulosa y el papel. Las reglamentaciones imponían estrictos límites de emisiones y guías de tratamiento de efluentes para todas las plantas de celulosa de Estados Unidos. Se requirió que toda la industria respetara estas reglamentaciones a partir del año 2001.
De acuerdo a la EPA, estas reglamentaciones virtualmente eliminarían las emisiones de dioxinas y, por consiguiente, eliminarían en un cierto tiempo las advertencias sobre peces contaminados por dioxinas, atribuídas a las plantas de celulosa.
EPA se basó, para definir las reglamentaciones, en una tecnología libre de cloro elemental y basada en el dióxido de cloro. Esta tecnología se denomina ECF (Elementary Chlorine Free). Como resultado de la utilización de la tecnología ECF y de nuevos mecanismos de tratamiento de efluentes, las emisiones de dioxinas prácticamente fueron eliminadas.
A pesar que el número total de advertencias en los cursos de agua de Estados Unidos sigue creciendo año tras año, las advertencias por contaminación por dioxinas bajan en picada.

En el siguiente gráfico se pueden apreciar la cantidad de advertencias de contaminación por dioxinas que han sido levantadas año tras año.

Y en ese grafíco, se puede ir viendo la evolución que ha ido teniendo, año tras año, la cantidad total de advertencias de contaminación por dioxinas.

De hecho, la cantidad actual de advertencias de emisiones de dioxinas resultantes de la industria papelera son un mínimo porcentaje del total de las advertencias y año tras año continúan disminuyendo, acorde a las proyecciones realizadas por la EPA.
Las advertencias sobre peces afectados por dioxinas son muy importantes para salvaguardar la salud de la población. Es por esto que la Alliance for Environmental Technology (AET) periodicamente conduce análisis sobre los datos recabados por la EPA y por los organismos estatales de salud y medioambiente, para estudiar la evolución de la cantidad de advertencias en el consumo de peces (1).
Los más recientes análisis revelan tres puntos muy importantes:
a) Primero, la cantidad de cursos de agua (ríos, lagos, bahías, arroyos, etc.) con advertencias de contaminación por dioxinas representan el 3% del total de cursos de agua afectados por contaminación. De acuerdo con la National Listing of Fish Advisories (NLFA) del año 2004 de la EPA, en Estados Unidos hay 3.221 cursos de agua con advertencias de restricciones de consumo o pesca de peces. De este total, 106 cuerpos de agua cuentan con advertencias de contaminación por dioxinas. De las nuevas advertencias publicadas en el año 2004, ninguna de ellas están relacionadas con cursos de agua cercanos a plantas de celulosa.
b) Segundo, las advertencias de contaminación por dioxinas relacionados con plantas de celulosa son cada vez más raros. Actualmente hay sólo 8 advertencias aguas abajo de plantas de celulosa, aproximadamente un 0.2% del total de 3.221 advertencias.
c) Tercero, la cantidad de advertencias de contaminación por dioxinas relacionadas con plantas de celulosa han disminuido año tras año, en forma sostenida. Desde el año 1990, las autoridades estatales han eliminado advertencias por dioxinas en 27 cursos de agua cercanos a plantas de celulosa, alrededor del 90% del total de este tipo de advertencias que existían en 1990.
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Referencias
1.
EPA May 2004. Update: National Listing of Fish Consumption Advisories, Fact Sheet. U.S.
Environmental Protection Agency, Office of Water.
EPA-823-F-02-007.
2 .
EPA. 1990. U.S. EPA/Paper Industry Cooperative Dioxin Study, "The 104 Mill Study": Statistical
Findings and Analyses. U.S. Environmental Protection Agency, Office of Water Regulations and
Standards.
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