lunes, julio 02, 2007

Charla sobre las pasteras II

Por Esteban Lijalad

Ayer tuvo lugar la segunda charla- conferencia sobre las pasteras, a cargo de Luis Anastasía y Oscar Ventura, en la Universidad de Belgrano.

No voy a repetir aquí sus contundentes conclusiones. Solo rescatar su mención a la ideología ecologista como un sustrato poderoso que impregna escuelas, medios, ámbitos académicos y políticos como un nuevo culto, asentado en creencias, no en ciencias, en referencias a un pasado supuestamente puro, perdido ahora por el progreso industrial. Esa ideología cumple los requisitos que Jean Francoise Revel detalla con cartesiana prolijidad:

1) La dispensa intelectual: las ideologías “retienen solo los hechos favorables a la tesis que sostiene, incluso inventándolos totalmente y niegan los otros, los omiten, olvidan, impiden que sean conocidos.”

(“No nos vengan a convencer de nada” gritan ahora los asambleístas)

2) La dispensa práctica: “suprime el criterio de la eficacia, quita valor a toda refutación a los fracaso (…) fabrican explicaciones que los excusan”.

3) La dispensa moral: “la dispensa moral abole toda noción de bien y de mal para los actores ideológicos. Lo que es crimen o vicio para el hombre común, no lo es para ellos. (…) santifica también la malversación, el nepotismo, la corrupción. Los socialistas [y los ecologistas] tienen una idea tan alta de su propia moralidad que casi se creería, al oírlos, que vuelven honrada a la corrupción cuando se entregan a ella.

(Recordemos los 150 millones de dólares de recaudación anual que tiene Greenpeace y su aceitado mecanismo de recolección y la nula transparencia sobre sus gastos)

Frente al poder ecológico (expresado en la maestra de tercero que felicita a los niños que hablan de que llegará la muerte cuando se instalen las papeleras, los terrores de Al Gore y su película, las absurdas culpabilizaciones al “calentamiento global” por terremotos o Tsunamis, el negocio de Kyoto, las fotos trucadas de la Nación, etc.) se alza un pequeño contrapoder, como el que ayer pudimos ejercer en la UB.

Gente inquieta, deseosa de nueva y buena información, que se conocía por email y se abrazaba físicamente recién ayer. Encuentros desde el mundo virtual al real. Esa fuerza poderosa que es gente libre, comunicándose en forma libre, a través de un medio libre como Internet , comienza a dar sus frutos. Frente a monopolios informativos que intentan fijar su Agenda, nosotros, los libres, fijamos la nuestra y accedemos a la información de los mejor informados: los Féliz, los Anastasía, los Ventura.

Ayer se abrió una puerta, un territorio libre para intercambios de información, de interpretación, de temores, de teorías, de soluciones. Al margen de gobiernos y grandes medios.

Cuidémoslo.

11:05 Anotado en Dos visiones encontradas | Permalink | Comentarios (101) | Email esto | Tags: Universidad de Belgrano, Libre Reflexión, Debate

miércoles, mayo 23, 2007

El ejemplo uruguayo rindió sus frutos

Por Antonio Giossa (antonio.giossa@hotmail.com)
Buenos Aires | Argentina

Romina Picolotti, secretaria de Medio Ambiente, se opuso durante dos años a la instalación de Botnia en Uruguay. Para ello, no dudó en apoyar la tecnología TCF, en detrimento del método ECF, elegido por la pastera finlandesa.

El gobierno argentino, junto con GreenPeace Argentina, rechazó la instalación de Botnia en Fray Bentos. Uno de los argumentos sostenidos fue la tecnología de blanqueo utilizada por la empresa: ECF (Libre de Cloro Elemental). Y, en paralelo, anunciaban que hubieran preferido que Botnia utilizara TCF (Completamente Libre de Cloro), una tecnología aprobada y aceptada por la mayoría de las organizaciones ecologistas.

Este supuesto conflicto - ECF vs. TCF - generó interminables debates técnicos, donde se analizaron las ventajas y las desventajas de ambas tecnologías. Que el TCF se utiliza en menos del 5% de las pasteras a nivel mundial. Que el TCF genera menos dioxinas que el ECF. Que el TCF es el futuro. Que el ECF es aceptado tanto por la UE como por la EPA. Que el ECF es una tecnología de segunda.

El debate sigue.

Hoy, a pesar del silencio total de los medios de prensa argentinos (y, principalmente, de los entrerrianos), se anunció oficialmente el contenido del Plan de Reconversión para el Sector de la Industria de Celulosa y el Papel (PRI-CePA), un excelente proyecto que inicia la Secretaría de Medio Ambiente en pos de buscar la excelencia técnica en las plantas de celulosa argentinas, intentando que alcancen - en la brevedad - un nivel de tecnología similar a la planta de Botnia en Fray Bentos.

En el día de hoy, en el Hotel TRYP de Buenos Aires, se está desarrollando un taller donde participan autoridades de la SAyDS, la Subsecretaría de Industria y de la Asociación de Fabricantes de Celulosa y Papel. En este taller se presentarán los convenios que la secretaría de Medio Ambiente ya ha realizado con empresas como Alto Paraná, Celulosa Argentina SA y Papelera Tucumán SA.

La tecnología que usará Botnia en Fray Bentos sirvió de ejemplo, ya que el PRI-CePA obligará a las plantas de celulosa argentinas a basarse en las mismas normas ambientales en las que se basó la empresa finlandesa: las BAT's europeas. Específicamente, el plan de Romina Picolotti explica que:

Las pautas que se detallan en este documento están basadas en las Mejores Técnicas Disponibles (MTDs), (Best Available Techniques (BATs)) en la Industria de Pulpa y Papel establecidas por la Comisión de Prevención y Control Integrados de la Contaminación Integrated Pollution Prevention and Control, IPPC) de la Unión Europea en el Documento de Referencia sobre las Mejores Técnicas Disponibles para la Industria de Pulpa y Papel.

Además, se deja en claro que, en el caso de las plantas Kraft, las tecnologías que acepta el gobierno argentino son tanto ECF como TCF. En el punto donde detalla el uso de químicos, el plan indica que acepta la:

Instalación de blanqueo libre de cloro elemental (ECF con baja emisión de AOX) o totalmente libre de cloro (TCF).

Un punto a destacar - muy interesante por cierto - es la nula promoción que recibió el taller y la oficialización del plan ambiental. Es un importante avance en el sector foresto-industrial argentino, pero la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable no lo promocionó ni en su sitio web ni en sus gacetillas de prensa. Además, es sumamente extraño que uno de los planes más importantes relacionados con el cuidado del medio ambiente en Argentina no reciba el interés de la prensa argentina, tomando en cuenta que los periodistas argentinos están sumamente interesados en publicar información sobre todo lo relacionado a la producción de pasta de celulosa. 

 

Gacetillas de prensa de la Secretaría de Ambiente:

http://www.ambiente.gov.ar/?aplicacion=noticias&modo=gacetilla&idseccion=12

 

El link a la información detallada del plan:

http://www.ambiente.gov.ar/archivos/web/reconversion/File...

14:00 Anotado en Dos visiones encontradas | Permalink | Comentarios (153) | Email esto | Tags: Romina Picolotti, ECF, TCF, PRI-CePA

viernes, mayo 11, 2007

¿Quién le teme a las papeleras?

Por Pedro Pasturenzi

Buenos Aires | Argentina

Estimados participantes en las reflexiones sobre el caso pasteras, creo que las intervenciones de publicadas hasta el momento nos han recordado la génesis política del problema. Desde el lado uruguayo, un escritor insospechable de responder a intereses empresarios, tal como Mario Benedetti, sostuvo lo mismo.

El gobernador de Entre Ríos, Jorge Busti, desechó hace pocos años una propuesta de una empresa para instalar una pastera en su provincia, al negarse dicha empresa a pagar la abundante “comisión personal” (léase coima) por él exigida. De allí que aceptó y estimuló, si es que no es que provocó, las primeras acciones de algunos pocos ambientalistas locales, que por razones ideológicas se van a oponer ahora y siempre a cualquier planta industrial en cualquier lugar del mundo. Y de esa situación inicial tan mezquina se llegó a este conflicto internacional que nuestro gobierno no sabe o no puede resolver. Ni puede ni quiere controlar a los grupos que están violando las leyes y los principios constitucionales al implantar por su cuenta el bloqueo económico y humano a un país vecino y amigo.

Pero más allá de esta explicación que creo justa, se está dibujando un escenario social patológico que es el motivo de mi interés, al que llamé perplejidad - para ponerle un nombre - que exija el análisis comprensivo y no el simple enojo o el fastidio. De esta decisión derivan las reflexiones que siguen, y que espero sean enriquecidas o modificadas por los sucesivos aportes de todos los preocupados por entender lo que nos pasa como sociedad. Llamo papeleras a las pasteras, porque es la denominación que quedó inscripta en el imaginario colectivo al comenzar el actual esperpento.

¿QUIÉN LE TEME A LAS PAPELERAS?

Para abordar la cuestión de las papeleras o pasteras a instalarse en el Uruguay y la reacción de grupos y sectores de la sociedad argentina (con distintas intensidades y matices), es conveniente, ante todo, definir el campo más vasto en el que se inscribe el tema debatido. Es decir, el de las relaciones del Hombre con la Naturaleza. Lo haré en forma sucinta y ateniéndome a los criterios que formé durante años, sin temor de ser corregido o desmentido. Lo único que me parece indudable, es que no se puede empezar a discurrir sin partir de ese nivel básico.

Todas las especies animales y vegetales que forman parte de las actividades humanas actuales (ganadería, agricultura... y aun las mascotas), son fruto de la intervención directa o indirecta del hombre por miles, cientos, decenas o menos años, a medida que nos retrotraemos en el tiempo. Los actuales experimentos con el manejo del ADN y otros recursos de la biología acortaron los lapsos de las búsquedas y mejoras. Las que antes se hacían con cruces o injertos, entre otras técnicas que continúan en uso.

Un eminente sociólogo inglés, Anthony Giddens, de simpatías laboristas, sostiene en su libro “Más allá de la izquierda y la derecha”, para citar una entre tantas posiciones similares de intelectuales de otras corrientes, que ya prácticamente no se puede hablar de Naturaleza en el sentido clásico. El mundo ha sido totalmente humanizado. Aun para recorrerlo en tren de esparcimiento.

Al respecto, me remito a un pensador de otra línea, el filósofo italiano Benedetto Croce, idealista y liberal, que en su escrito “Il bello di natura” (La belleza natural), nos advierte que el paisaje como tal solo surge para el hombre en general y para los artistas allá por el siglo XVII. Es decir, con el desarrollo de las ciudades y con los inicios de los avances tecnológicos que derivarán en la llamada Revolución Industrial. Para los hombres de las anteriores etapas históricas, lo que nosotros podemos ver como paisaje era nada menos que su “lugar de trabajo”. Hoy mismo, la relación que mantiene un agricultor con la tierra que cultiva, los cambios climáticos, las estaciones del año, etc., es muy diversa a la que establece con gran despliegue de fantasía (y de creatividad) el hombre urbano. Porque la Naturaleza, en definitiva, es una creación histórica del hombre, supera y ordena en parte el caos o las contingencias cosmogónicas del pasado. Contingencias que hoy siguen asomando a cada vuelta de tsunami o con cada temblor de tierra. Allí aparece una “naturaleza” muy poco bella y muy peligrosa, que nos vuelve a aterrar como al hombre anterior le aterraba la mayor parte de lo hoy ya es conocido y controlado en alguna medida (Gracias a la Ciencia y a la Técnica).

Por otra parte, los cambios de la sociedad moderna, llámese como se llame, capitalista, industrial, tecnológica, etc., derriban formaciones sociales y culturales de milenios. Familia, sexualidad, gastronomía, modos de comportamiento, o, para sintetizar, todos los modos de vivir y de convivir del hombre, se están modificando con la misma velocidad  que antes nos maravillaba en las herramientas de las que nos servimos. Y esto también aterra. El siglo XX conoció reacciones tremendas en respuesta a dichos cambios, en el afán de controlarlos, de volver a territorio conocido o de crear nuevos territorios diseñados por quien los proponía. Nazionalsocialismo, Fascismo, Comunismo Soviético y todas sus reencarnaciones del “socialismo real”, populismos y mesianismos varios, sembraron de sufrimiento y víctimas al por mayor nuestro planeta. Hoy, entre otros movimientos de reacción ante la modernidad, se perfila como el más temible al radicalismo fundamentalista de algunos grupos islámicos.

Pero también forman parte de esta reacción los ambientalistas o ecologistas ideológicos y religiosos, no las personas honesta y justamente preocupadas por la utilización racional y el cuidado de nuestro hábitat común como humanidad. Muchos invocan incluso a cultos primitivos de la Naturaleza (¿Cuál?) y consideran que toda intervención humana es negativa. Es como proponer el suicidio cultural de nuestra civilización. Que ni es perfecta ni definitiva. Tal vez todo lo contrario. Pero no es volviendo a nada como vamos a enfrentar sus desafíos. Un lindo botón de muestra es nuestro extraño y casual premio Nobel don Pérez Esquivel, quien sostuvo que “el hombre es la peor de las plagas”. ¡Qué extraña afirmación para alguien que se pretende cristiano! El dios de la Biblia encomendó al hombre el trabajo y el cuidado de la Tierra.

En muchas de las intervenciones de los ambientalistas de Gualeguaychú y las otras ciudades entrerrianas que se sumaron al delirio abundan este tipo de apreciaciones. Para otros, más ligados a las propuestas políticas antimodernistas del siglo XX, nada bueno puede haber en una planta instalada por una empresa capitalista y, por añadidura, foránea.

Si nos apartamos de estos devaneos ideológicos y enfrentamos la cuestión con un criterio realista y constructivo,  comencemos por admitir que en el mundo en el que vivimos son necesarios el papel y sus derivados, cada vez en mayor cantidad, por el crecimiento demográfico y por el progreso económico cada vez más extendido, a pesar de tantas limitaciones que aún perduran y nos molestan. Piénsese solamente en la nueva demanda de los chinos o los indios (buena parte de los cuales están superando por primera vez en milenios el estado de pobreza extrema. Por lo tanto, tiene que haber pasteras y papeleras, que por razones productivas deben ser emplazadas preferentemente sobre cursos de agua o lagos, con posibilidad de habilitar instalaciones portuarias. Así se hace en Canadá, Estados Unidos, los países escandinavos y tantos otros de Europa, Asia, África y Oceanía, incluida la Rusia de Putin. En la Argentina funcionan unas 14 papeleras o pasteras, pero mucho no se habla de ellas en estos días. Tres son de Papel Prensa, la empresa cuya propiedad comparten Clarín, La Nación y el gobierno nacional, creada durante el Proceso. Tiene en la práctica el monopolio del papel para diarios en la Argentina, y para las empresas menores no es fácil conseguirlo, deben pagar precios más elevados o importarlo. Pero no es ese ahora nuestro tema.

No habíamos mencionado entre los países con industrias del papel a Finlandia, porque es el país de origen de Botnia. Y merece una atención especial. No solamente Botnia posee diversas plantas en su país de origen, sino que otras empresas comparten la función de mantener a Finlandia entre los principales países productores del mundo en ese rubro. Pero Finlandia también ocupa los primeros lugares en ejercicio de la democracia, en respeto por los derechos humanos, en transparencia (ausencia de coimas), en protección del medio ambiente... Hasta que se demuestre lo contrario, no es inteligente suponer que venga al hemisferio sur a violar todo lo que constituye su base como sociedad, en un mundo donde la información está más globalizada que ninguna otra actividad. Por lo menos, hasta ahora no lo ha hecho en ninguna parte.

Ello no quita, ni mucho menos, que tengamos que ser los más interesados en controlar y verificar la corrección de lo que haga Botnia o cualquier otra empresa que se instale en nuestros territorios. ¿Por qué suponer que los uruguayos son tontos y venales? ¿Igualitos a Jorge Busti)  Sabrán cuidarse, y peor para nosotros si nuestro gobierno no se interesó por el problema de una explotación papelera en un río de aguas comunes, como consta en la aquiescencia implícita de Rafael Bielsa, que ahora se quiere negar. La Argentina tiene el derecho de participar en el control y vigilancia de las actividades de Botnia en tanto puedan afectar nuestro medio ambiente. Eso es indudable, pero nada tiene que ver esa lógica pretensión con el actual desmadre.

No hay motivos suficientes para considerar que la planta de Botnia producirá altos índices de contaminación. Al menos así opinan muchos científicos y habla en favor de esta tesis la baja contaminación que con las nuevas tecnologías ocasionan las pasteras en los países industrializados. Debemos exigir que se apliquen tales tecnológicas, pero no oponernos a la industria del papel y a la modernización económica del Uruguay. ¡No seamos bárbaros!

Este intercambio de opiniones se inició con el envío de mapas zonales y otros datos conexos. De ellos resultan con abrumadora evidencia que Gualeguaychú mal puede ser afectada visualmente, por hallarse a más de 20 kilómetros de Botnia, sobre un río afluente del Uruguay, que lleva el mismo nombre. Y la playa Ñandubaysal está a unos trece kilómetros en diagonal de la planta, sobre una rada que extiende la distancia hasta la orilla uruguaya, que es en general en el tramo entrerriano de tres a cuatro kilómetros, a cerca de ocho kilómetros. Nada por lo tanto, o una insignificancia, de contaminación visual. ¿Y la auditiva? ¿A veinte kilómetros? Si en Gualeguaychú se escuchasen ruidos, los habitantes de Fray Bentos, a cinco kilómetros de la planta, morirían de estallido de tímpanos. Lo mismo podría decirse del olor. Cualquiera que haya estado por el Dock Sud sabe lo que es contaminación olfativa. La Casa Rosada queda a unos tres kilómetros de Dock Sud y ese mal olor, por lo menos, no llega a las grandes narices del presidente. Ni de nadie que pase por la Plaza de Mayo.

Bueno, pero queda la cuestión más importante, la contaminación de las aguas. Esta sí hay que controlar, pero sobre todo por la incorporación de los posibles efluentes al torrente del río Uruguay que baja hacia el Río de la Plata, porque es muy difícil que alguna sustancia indeseada pueda llegar a los pobres habitantes de Gualeguaychú, peso al vaticinio de un nuevo Chernobyl efectuado por un ambientalista. Porque el río Gualeguaychú corre hacia el Uruguay, donde vierte sus aguas a varios kilómetros de la ciudad, con una canal de unos tres kilómetros que se abre en la rada del Ñandubaysal. Y hay en Gualeguaychú una fábrica contaminante, cuyos desechos sí se vierten en el río propio y marchan hacia el Uruguay, como se muestra en la película “Basta de Papelones”, de Montes Bradley.

Esto nos lleva al Riachuelo y a toda la montaña de contaminaciones que se levanta sobre el suelo patrio. No somos los primeros solamente en accidentes de tránsito. Estamos también muy bien contaminados en cuanto a arruinar el medio ambiente y depredar bosques y tierras. Entonces el tema de la reacción frente a las papeleras se nos presenta como un acuciante problema de antropología, psicología social, o como lo quieran llamar, pero que es realidad personal y colectivo de los argentinos. Recordemos el terrible y demencial episodio de las Malvinas, entre otros disparates, y razonemos. Si bien los grupos activistas son minoritarios, hay una complicidad generalizada que va más allá del gobierno. ¿Por no se muestran en los medios los mapas de la zona presuntamente afectada? ¿Por qué no difunden, lógicamente para ser analizados por expertos, los datos suministrados por la propia Botnia? ¿O por el gobierno uruguayo? Para confirmar la “truchez” de la foto de la chimenea amenazante publicada por La Nación recurrimos a fotógrafos aficionados, de Argentina y Uruguay. ¿Que está pasando? La mayor parte de nuestros compatriotas cree que Gualeguaychú está sobre el río Uruguay, que justo enfrente se levanta como el Obelisco la chimenea de Botnia, que al ponerse en funciones la ciudad se llenará de olor a huevos podridos, que hasta el agua de la canilla saldrá contaminada y que en el término de una generación todos tendrán cáncer.

Los grandes medios critican en general la acción ilegal de los ambientalistas, pero sobre el fondo del problema no abunda la información  coherente, objetiva y exhaustiva. Salvo en los canales alternativos y de circulación restringida para la mayoría, incluso porque no los conoce. No todos abren páginas on line independientes ni buscan fotos satelitales por Google Earth. Ni tendrían que hacerlo para estar correctamente informados.

¿Qué está pasando?

09:10 Anotado en Dos visiones encontradas | Permalink | Comentarios (249) | Email esto | Tags: Jorge Busti, ACAG, Entre Ríos, Botnia, Contaminación, Benedetto Croce, Pérez Esquivel

jueves, abril 26, 2007

Explosivas declaraciones de asambleístas en CX 36 Radio Centenario

Por Dr. Oscar N Ventura
Montevideo | Uruguay

Querido Antonio:

Aprovecho a mandarte ésta en forma de carta, artilugio que le plagio sin copyright a Oberdán Rocamora y Jorge Asís, para contestar tu inquietud.

Ayer vino a visitarme mi amigo Roald. Él vive en Nueva York, escribe poesía y obras de teatro que, milagrosamente, incluso vende. Es un humanista que aprovechando un congreso al que asistió en Buenos Aires, cruzó el charco y vino a charlar y comer en el Mercado del Puerto. Roald es también Profesor de Química en una prestigiosa Universidad de USA, y hace algunos años ganó el Premio Nóbel, así que naturalmente uno de los temas que tocamos fue el del conflicto uruguayo-argentino por las pasteras.

¡Menuda tarea explicarle la posición de la dichosa Asamblea Ciudadana Ambiental de Gualeguaychú (ACAG). En realidad, no la posición de la ACAG, porque eso es tarea para sicólogos sociales, sino las bases científicas –o seudocientíficas mejor dicho– sobre las que construyen sus supuestos de venenos, contaminación, pollos incomibles de tres cabezas y surubíes caníbales. Luego de un rato agradable de risas y disparatario anecdótico, para el café nos enteramos de una nueva entrega de la larga lista de maldiciones asociadas a la celulosa, con tu consulta. Uno más de los inefables reportajes de CX36 [1] nos acerca a un personaje llamado Gerardo Bordano, integrante de la Asamblea del Callejón (así llamados porque con suerte reunen suficiente gente para llenar más o menos una callejuela aledaña a la Universidad). En un rapto de beatífica, pasional e irresponsable exaltación Bordano afirma:

Gerardo: Sí, del 100% de la celulosa en estado de máxima pureza, solo el 20% va hacia el papel, el cartón y todo lo que sea embalaje. El 80% son insumos industriales, la mayoría de ellos explosivos, en la rama militar y también en la rama textil... 

Obviamente que la mayor parte de la audiencia de esa radio no necesita examinar críticamente esa afirmación, dado que como ellos saben que tienen la verdad revelada, jamás aceptarían someterla al dictum de la razón. Pero esos reportajes adquieren vida propia, se propagan en foros, terminan llegando a gente que no tiene por que tener conocimientos técnicos especializados y que, al no saber la procedencia exacta de tales afirmaciones, puede hasta pensar que son ciertas. Dado que me pides mi opinión, y como hace mucho que no escribo, me pareció que valía la pena dar algunos datos.

Otro de mis amigos dice que uno de los grandes problemas del uso indiscriminado de internet es que retroalimenta la ignorancia hasta niveles surrealistas, y eso parece haber pasado en este caso. El término celulosa se usa con un significado muy concreto en Química, pero en Inglés el término correspondiente (“cellulose”) se usa indistintamente para identificar el producto químico y lo que se llama celulosa de alta pureza, que en Inglés se denomina también “dissolving pulp” [2]. Ahora bien, en castellano la palabra correcta para referirse a lo que se produce en plantas como Botnia es pasta de celulosa, al punto que antiguamente existía el cargo de “Jefe de Fábrica de Pastas” que no era el que se encargaba de hacer tallarines precisamente. Tanto en Francés (“pâte à papier”) como en Italiano (“pasta di carta”) se sigue la misma convención. Nuestros amigos finlandeses usan indistintamente pasta (“massa”) o celulosa (“sellu”). El problema viene por el lado de los anglosajones que usan para ello la palabra “pulp” de donde deriva el nombre de “pulp mill” con el que se conoce a las fábricas como la de Botnia. Obsérvese que tenemos entonces tres términos (“cellulose”, “dissolving pulp” y “pulp”) que cuando se mezclan en el cerebro fértil de un ambientalista o un callejón-asambleísta dan como resultado que la mayor parte de la celulosa que se produce en el planeta se usa para fines militares. Probablemente un mal “gugleado de la güeb”, como dirían en tierras hispanas de USA, ya que descartaremos que haya ninguna intencionalidad política o ideológica detrás de los comentarios de Gerardo.

La única verdad es la realidad, decía Perón, y la historia es por supuesto muy otra. Es cierto que a partir de celulosa se puede obtener un explosivo (técnicamente un deflagrante) que se emplea por ejemplo en la industria de cohetes, pero con algunas ligeras diferencias respecto a lo afirmado por el asambleísta Gerardo. Primero hay que observar que la pasta de celulosa papelera, producida por el proceso Kraft, es diferente a la celulosa de alta pureza, empleada en usos industriales tales como fibras (rayón), celuloide, celofán, lacas, aditivos, plásticos, etc. Una contribución que me comentaba Luis Anastasia es la de nylon de invernadero, calibrado para desintegrarse luego de una cosecha dejando un residuo casi inerte que se puede usar como mejorador de suelos, una aplicación inventada en Israel y muy utilizada en el sur de España.

La pasta de celulosa papelera contiene, además de celulosa, hemicelulosas, otros compuestos químicos que son importantes y deseables para mejorar la resistencia del papel. Estas hemicelulosas no pueden estar presentes en la celulosa para uso industrial que comentábamos mas arriba y por eso el proceso Kraft que se usa para obtener celulosa de alta pureza (recuerden, “dissolving pulp” no “pulp”) debe ser precedido por un proceso químico que se llama hidrólisis ácida que justamente elimina la hemicelulosa. La mitad de la celulosa de alta pureza se obtiene por este proceso y la otra mitad por el proceso de sulfito. Bueno, a partir de lo anterior debería ser obvio entonces que la pasta de celulosa papelera no se usa para fabricar explosivos, dado que no es celulosa de alta pureza, sino para fabricar papel, por lo que lo que Botnia, Ence y Stora Enso van a producir en Uruguay van a terminar efectivamente en papel (y ciertamente no para envolver regalos para niños finlandeses a costa de la leucemia de los entrerrianos como irresponsable y fraudulentamente proclama la ACAG) y no en algún tipo de explosivo destinado a empezar la tercera guerra mundial [3].

Aún así, a algún lector desprevenido le puede quedar la duda de si efectivamente el 80% de la celulosa que se produce en el mundo se destina a otros usos que la producción de papel. Tomando los datos de la FAO [4], organismo insospechable de connivencia con los “finlandeses imperialistas”, nos encontramos con que de los 174 millones de toneladas anuales de pasta de celulosa, sólo 3 millones (i.e. el 1.7%) son “dissolving pulp”, es decir celulosa de alta pureza y que, de esos 3 millones, sólo el 8% termina en nitrocelulosa (que es el deflagrante del que hablábamos). En otras palabras, la cantidad de pasta de madera que efectivamente se transforma en explosivos resulta ser a final de cuentas de un 0.14% (si, leíste bien, cero coma catorce por ciento) del total. Dividiendo el 80% de Gerardo por el real de 0.14% obtenemos que el error cometido es de “sólo” 571 veces, lo que se enmarca dentro de las mejores tradiciones de Jorge Busti y sus 29 kg diarios de dioxinas, y Romina Picolotti y sus varios Empire States llenos de tóxicos vertidos al río.

Razón no tienen, pero ¡mire que son exagerados y divertidos! ¿eh? Deberían ser pescadores.

Te mando un saludo cordial y un abrazo.

Oscar

Referencias

[1] La entrevista en http://www.radio36.com.uy/entrevistas/2007/04/230407_moli...
[2] Irene Durbak, Dissolving Pulp Industry, Market Trends. General Technical Report FPL-GTR-77, Forest Products Laboratory, Forest Service, United States Department of Agriculture, 1993.
[3] Herbert Sixta, Chemical Pulping, en Handbook of Pulp, H. Sixta (Ed.), Wiley-VCH, Weinheim, Alemania, 2006, pp. 1-19.
[4] Estadísticas de FAO, http://faostat.fao.org/DesktopDefault.aspx?PageID=381&....

 

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martes, marzo 27, 2007

"Botnia no va a funcionar", sentenciaron desde la Asamblea de Gualeguaychú

medium_Botnia.jpg

17:41 Anotado en Dos visiones encontradas | Permalink | Comentarios (15) | Email esto | Tags: Botnia, Fray Bentos

jueves, marzo 08, 2007

Siglos cambalaches

Por Antonio Giossa (antonio.giossa@hotmail.c0m)
Buenos Aires | Argentina

“Por fuera aparecéis justos ante los hombres, pero por dentro estáis llenos de hipocresía e iniquidad”
Jesús, Evangelio de San Mateo (23, 28)

En cualquier charla, entre amigos o conocidos, una frase lleva a la otra. Las frases y los comentarios se van enhebrando y se termina, como siempre, llegando a conclusiones muy alejadas de las premisas originales.

Válido en cualquier charla coloquial, pero nada aceptable a la hora de definir estrategias de gobierno.

Veamos un ejemplo, muy cercano en el tiempo y, extrañamente, relacionado con el conflicto por la instalación de Botnia en Fray Bentos.

Muchos ciudadanos argentinos consideran a Uruguay como un “paraíso fiscal”, una plaza financiera que, con el apoyo de un inescrupuloso gobierno, captura ávidamente los dineros provenientes del lavado y el blanqueo de capitales de corruptos empresarios y políticos argentinos.

Las premisas son simples:

1) Los políticos argentinos son todos corruptos y ladrones

2) Uruguay lava la mayor parte del dinero ilegal proveniente de la corrupción argentina

¿La conclusión?

“Uruguay es el máximo culpable de la corrupción argentina”

Este tipo de argumentaciones se escuchaba y leía, hasta ahora, sólo de parte de los clásicos ultranacionalistas participantes de foros de debate en Internet, que exudan su odio, xenofobia e hipocresía al responsabilizar a los extranjeros de todos los males que sufre Argentina.

Lamentablemente, una de las dos premisas planteadas es falsa. Y, por supuesto, no es la que menciona a la corrupción de la clase política argentina, a esta altura, una “marca registrada” reconocida a nivel mundial.

Ahora, es el propio gobierno argentino que, en declaraciones oficiales ante organismos internacionales, carga las culpas en Uruguay, responsabilizándolo por los problemas y dificultades que le causa a nivel judicial.

El blanqueo de dinero es un proceso que permite legalizar ingresos económicos provenientes de acciones ilícitas.  Estas acciones pueden provenir del narcotráfico, de la venta ilegal de armas, de la corrupción política, la trata de blancas, etc.

Si bien muchos argentinos cruzan periódicamente el Río de la Plata para depositar dinero en bancos uruguayos, la corrupción en Argentina está instalada desde mucho antes que Uruguay fuese considerado una plaza financiera, mirada con excesivo cariño por empresarios y políticos allende el ancho río como mar.

La corrupción política y empresarial es un largo collar de cuentas en la historia argentina, arrancando muy tempranamente, cuando Argentina aún se estaba formando como nación soberana e independiente.

Los pueblos que olvidan su pasado, están condenados a repetirlo”, es una frase muy utilizada, pero no por eso carente de verdad. El actual presidente argentino, Néstor Kirchner, plantea un discurso agresivo, firme, atacando la “nefasta década menemista” y “la política de los noventa”. En primer lugar, el actual presidente argentino - un alto integrante del partido político que gobernó durante los malignos noventas - formó parte de la Asamblea Nacional que permitió a Carlos Menem buscar – y obtener – la reelección presidencial.

Y, en segundo lugar, el problema de la corrupción argentina no se inició – ni se finalizó – en los noventa. Actualmente, los organismos financieros internacionales están poniendo bajo la lupa los préstamos que solicita el gobierno argentino para la supuesta realización de obras. Julio de Vido, el ministro responsable, es considerado el “cajero de Kirchner” y se lo acusa de desviar millonarias sumas hacia las arcas de su partido político (y sus bolsillos personales).

Un rápido recorrido en el tiempo, dejando estas últimas décadas, nos permite observar una característica en la historia argentina. No importa que década se analice, no importa que partido político gobierne, no importa que presidente sea elegido, el hilo conductor es uno sólo: la maldita corrupción.

Algunos argentinos – pocos, por suerte – consideran que “tendrían que venir de nuevo los militares, para poner orden y honestidad”. La realidad es que los militares, además de torturar y asesinar a miles de personas, utilizaron la dictadura para provecho propio, robando sin ningún pudor y construyendo faraónicas obras que terminaban costando diez veces más que lo normal. Yaciretá, el “monumento a la corrupción”, es un claro ejemplo de que, si existe la “inteligencia militar”, sólo es usada para el provecho propio.

Dejemos a los militares y vayamos más atrás. El segundo gobierno de Perón, y la sucesión de su esposa Isabelita, destruyó la frágil democracia argentina. De la mano del peronista José López Rega, la corrupción y la debacle política y económica deterioraron completamente el gobierno.

La corrupción y la falta de controles se pueden observar en el gobierno de Arturo Frondizi (que en poco tiempo llegó a pedir préstamos a entidades norteamericanas por un valor superior a los mil millones de dólares), en la dictadura del general Pedro Aramburu y, sin lugar a dudas, en la segunda presidencia de Perón, quien controlaba los sindicatos, la prensa, el sector empresarial y el ejército.

Durante el primer gobierno de Perón, si bien se lograron importantes avances en los derechos de los trabajadores (avances que, por otro lado, hacía décadas que habían sido conquistados en países vecinos), se persiguió a cualquier persona que se declarara opositora o que simplemente denunciara hechos de corrupción. El principal periódico independiente, La Prensa, fue cerrado en marzo de 1951; al mes, el Congreso lo expropiaba. Los legisladores aprobaron una ley que posibilitaba el encarcelamiento de cualquier opositor que se mostrara “irrespetuoso” con el gobierno peronista.

Una herramienta muy importante a la hora de denunciar la corrupción de los gobiernos proviene del sector sindical. Históricamente, los sindicatos están formados, en su mayoría, por dirigentes con ideas socialistas, comunistas o anarquistas. El pensamiento rebelde, clásico de la izquierda (aún de la izquierda infantil), posibilita un enfrentamiento contra la corrupción política. En Argentina, en cambio, el sindicalismo es atípico, único, irrepetible. El gobierno peronista persiguió (aún lo sigue haciendo) a los sindicalistas de izquierda, los metió presos, los torturó, los asesinó. Y, de esa masacre, se levantó el sindicalismo peronista, un sindicalismo firmemente opositor a cualquier gobierno radical o progresista, pero lacayo y servil de la clase política peronista cada vez que ésta llega al poder.

Si seguimos retrocediendo en el tiempo, veremos cada vez menos gobiernos democráticos y cada vez más golpes de estado y presidentes títeres.

En 1944, una junta militar denominada “Grupo de Oficiales Unidos” (G.O.U., reconocido por su simpatía con las fuerzas del Eje en plena segunda guerra mundial) obligó a renunciar al dictador Pedro Pablo Ramírez. Juan Domingo Perón fue uno de los personajes centrales de ese golpe de estado.

En 1943, el presidente Ramón Castillo fue depuesto de su cargo por un golpe de estado orquestado por Arturo Rawson, quien fue obligado a dimitir a los tres días, asumiendo el general Pedro Pablo Ramírez el gobierno nacional.

En 1938 se logró un gobierno “democrático”, en comicios presidenciales donde Roberto Ortiz y Ramón Castillo obtuvieron la presidencia y vicepresidencia respectivamente. No fue un canto a la democracia participativa, ya que las elecciones fueron obtenidas gracias a un fraude generalizado.

Más atrás en el tiempo, la historia argentina sigue con su estándar: corrupción, golpes de estado, fraudes electorales.

En setiembre de 1930, uno de los pocos presidentes honestos que tuvo este país, Hipólito Yrigoyen, fue destituido por un golpe de estado promovido por grupos conservadores y militares. El militar José Féliz Uriburu, inició la denominada “Década Infame”, con sonados casos de corrupción y fraude electoral.

El siglo 19 fue peor, si se puede, que el comentado en los párrafos antecedentes.

A fines del siglo 19, se podían leer las siguientes afirmaciones dilapidarias:

“Mientras los ricos terratenientes y los grandes patronos obtienen beneficios cada vez mayores, se permite que quienes realizan laboriosamente el trabajo real que rinde estos beneficios pasen su vida en condiciones que no llegan a los niveles mínimos de existencia”

¿Declaraciones de un pensador socialista? ¿De un loquito anarquista, tal vez? Todo lo contrario, fueron palabras volcadas en un informe realizado por el Lloyd’s Bank a sus accionistas.

En paralelo, el periódico El Obrero denunciaba que, mientras la ginebra (de consumo popular) pagaba un 190% de impuestos, al champagne le correspondía el 5% de impuestos. Y las piedras preciosas, un escaso 2%.

El siglo 19 argentino fue, literalmente, obsceno, pornográfico. Fue el padre de la corrupción del siglo 20. Y será, sin dudarlo, abuelo de la corrupción que veremos durante el siglo 21.

Fue en esa época donde se acuñó la frase de “granero del mundo” para referenciar a Argentina. Ese concepto, que se asume como positivo, es en realidad una cruz, un estigma. Es el ejemplo más patético de la dependencia de las exportaciones de simples materias primas (casi nulas de empleos dignos), mientras se incrementaban las importaciones de productos terminados. Productos que, en muchos casos, eran producidos con materias primas argentinas.

Una fiel réplica de la actual política económica del gobierno kirchnerista, que ha puesto todos los huevos en una misma cesta: el monocultivo intenso de soja transgénica, donde los ganadores son las multinacionales, como Monsanto, que cobran regalías a los productores rurales.

El “granero del mundo” era usufructuado por unos pocos terratenientes que se enriquecieron a costa del hambre de cientos de miles de conciudadanos. Mientras el “granero del mundo” alimentaba medio planeta, la mayoría de los argentinos eran sometidos a humillantes condiciones de vida. Esos mismos dueños, en cambio, construyeron verdaderos palacios en Buenos Aires.

El Ortiz Basualdo (hoy, la embajada de Francia), el Palacio Pereda (hoy, embajada de Brasil), el Palacio de Federico de Alvear (hoy, embajada de Italia), el Palacio Errázuriz (réplica del Versalles, hoy, museo) fueron y son un ejemplo de uno de los tantos destinos del dinero proveniente de la corrupción, la soberbia y la falta de controles.

En 1883, Uruguay difícilmente podría ser considerado por los argentinos una plaza financiera atractiva. En cambio, la fuga de capitales se dirigía hacia el viejo mundo.

Domingo Faustino Sarmiento lo explica claramente:

Lo que más distingue a nuestra colonia en París son los cientos de millones de francos que representa, llevándole a la Francia no sólo el alimento de sus teatros, grandes hoteles, joyería y modistos, sino verdaderos capitales que emigran a establecerse y a enriquecer en París a las colonias francesas en Buenos Aires. Éstas vienen a hacer su magot, mientras que las nuestras llevan millones allá.”

¿Se aprecia el paralelismo con la situación actual, donde se calcula que los argentinos tienen depositados más de ciento cincuenta mil millones de dólares en el exterior?

En 1886, en elecciones fraudulentas, se eligió presidente a Miguel Juárez Celman quien, poco tiempo después de asumir, declaró:

No creo en el sufragio universal. Consultar al pueblo es errar, pues éste únicamente tiene opiniones turbias.

¿Otro paralelismo con el presente? El presidente Celman, que llegó al poder sólo gracias al apoyo de un político más importante (Julio A. Roca), asumió la conducción de su propio partido político, creando un régimen que se denominó “El Unicato”. El diario La Prensa, describía claramente al presidente argentino:

Jefe único de un partido; jefe único del estado, centralizada la administración en su persona y disponiendo en su doble carácter de la unanimidad del Congreso, el pueblo tiene que esperarlo todo de lo que quiera y piense el Presidente de la República

Miguel Juárez Celman no es sólo un excelente referente de la política K. Es evidente que algunos presidentes contemporáneos también lo intentaron emular, ya que el gobierno de Celman fue el inventor del famoso “corralito”, luego de permitir que los bancos privados pudieran emitir moneda propia, de curso legal, sin ningún respaldo. Luego de dos años, los bancos comenzaron a enviar sus capitales al exterior y – al mejor estilo De la Rúa/Cavallo – el gobierno tuvo que limitar los retiros de los pobres ahorristas.

Vayamos más atrás en la historia, antes incluso de la creación de un país llamado República Oriental del Uruguay. Nos encontramos en una época donde los uruguayos aún no existen, el caudillo José Gervasio Artigas ya fue combatido por los porteños y traicionado por el caudillo entrerriano Francisco Ramírez, y la Banda Oriental es un simple anexo del Imperio Brasileño, gracias a la entrega servil de Buenos Aires.

En 1821, Martín Rodríguez fue nombrado Gobernador de Buenos Aires. Al igual que los “superpoderes K”, exigió y obtuvo “facultades extraordinarias sin límite de duración”. Rodríguez designó a Bernardino Rivadavia como ministro de Gobierno.

Bernardino Rivadavia, fiel seguidor de las teorías económicas de David Ricardo y Adam Smith, era un entusiasta seguidor de los lineamientos económicos y financieros que planteaba Inglaterra. Los libros de las escuelas primarias provenían de la firma británica “R. Ackermann”, y tenían que ser traducidos por ciudadanos  españoles para poder ser usados en las aulas argentinas.

En 1822 se fundó el Banco de la Provincia de Buenos Aires. De ocho directores, tres eran ciudadanos británicos. ¿El tenedor de libros del banco? Un británico de pura cepa. ¿Dónde se acuñaba la moneda? Por supuesto, en Londres.

La actual deuda externa argentina tuvo, como era de esperar, su clon en el lejano pasado.

En 1822, a pedido de Bernardino Rivadavia, se permitió al gobierno que buscara un préstamo de tres a cuatro millones de pesos para construir un puerto en Buenos Aires, fundar algunas ciudades y pueblos y proveer de agua corriente a los capitalinos.

Un año después, el permiso facultaba al gobierno a pedir un préstamo, pero de cinco millones de pesos.

Ante el reclamo de los opositores, el ministro de Hacienda, Manuel J. García, explicó que la economía de la provincia era brillante y que el presupuesto proyectado para los siguientes años indicaba un superávit de más de medio millón de pesos anuales.

Con un superávit de ese tamaño, ¿para qué endeudarse?

Simple. La eterna corrupción.

La dudosa y gris relación entre representantes del gobierno argentino y la británica Baring Brothers permitió a ésta última ser elegida como organismo financiador de las prometidas y ansiadas obras.

Del millón de libras esterlinas, la Baring Brothers acordó pagar 700.000. A cambio, el gobierno de Buenos Aires empeñó, en garantía, “todos sus efectos, bienes, rentas  y tierras, hipotecándolas al pago exacto y fiel de la dicha suma de 1.000.000 de libras esterlinas y su interés”.

Luego de los correspondientes descuentos por comisiones, intereses y amortizaciones, la Baring Brothers explicó que el préstamo que se entregaría sería de 552.700 libras. El monto de la deuda argentina seguía sin ser modificado: 1.000.000 de libras.

552.700 era mucho dinero, por lo que la Baring Brothers – prudentemente – aclaró que no pensaba arriesgarse,  y la suma quedaría segura en Londres.  Es evidente que la inseguridad de las tierras argentinas era conocida por todo el mundo, incluso ya en esa época. Las hijas de George Bush podrían haber estudiado un poco de historia argentina, antes de decidir conocer el porteño barrio de La Boca y ser asaltadas por un vulgar punguista.

El gobierno argentino, duro y firme ante los organismos financieros internacionales (¿más paralelismos?) exigió el envío de las libras prometidas. Por lo menos, una parte. Una pequeña parte. Algo que permita salvar las apariencias. La Baring Brothers envió 57.400 libras, descontando 861 libras en concepto de gastos de seguro.

Finalmente, el tan ansiado préstamo (o lo que quedaba de él) llegó a tierras argentinas. No en libras, sino en “letras de cambio” garantizadas por la Baring Brothers. ¿Dónde se podían cobrar las letras de cambio? Por supuesto, en Londres.

Ustedes, estimados lectores, se estarán preguntado sobre el destino final del préstamo.

El muelle del puerto no se construyó, no se fundaron pueblos y no se instalaron cañerías de agua corriente.

Claramente, Julio de Vido se sentiría como, en esa lejana época, pez en el agua. Como perro con dos colas. O, para ser más precisos, como ministro argentino sin necesidad de explicar en que gasta el presupuesto nacional.

El préstamo se terminó de pagar en 1904. Para ese entonces, la suma ascendía a más de 24 millones de pesos.

Hoy, el gobierno argentino es uno de los más firmes opositores a las posibles – y muy poco probables – firmas de tratados de libre comercio entre Uruguay y otros países. Sin embargo, en 1824 el gobierno argentino firmó un “Tratado de Libre Comercio y Amistad” con… Inglaterra.

El TLC había sido impuesto por el imperio británico como un requisito para el reconocimiento de la independencia de la nación argentina.

El TLC entre Argentina e Inglaterra era, como todos, recíproco. ¿Cuántas veces hemos escuchado, desde tierras argentinas, que el acuerdo firmado entre Finlandia y Uruguay no es recíproco, ya que la diferencia entre ambos países es abismal? Bien, en el caso del TLC mencionado, Inglaterra contaba con una marina mercante que superaba los dos millones y medio de toneladas, que podría surcar libremente las aguas argentinas. Los barcos argentinos, por su parte, podrían surcar libremente por los ríos británicos. Lamentablemente, Argentina aún no contaba con barcos mercantes.

Como se puede apreciar, la actual corrupción argentina tiene un origen claro. Y, mal que le pese a la ministra de economía argentina, Felisa Miceli, el origen es interno.

Hasta hace unos pocos años, tanto Argentina como Uruguay eran observados críticamente por los organismos internacionales que analizan el lavado de dinero. Ambos países contaban con una legislación permeable a este tipo de prácticas ilegales.

Además, el senado norteamericano había realizado una profunda investigación donde se alertaba sobre el lavado de dinero en Argentina. Dinero proveniente de la venta ilegal de armas, del narcotráfico, de las coimas, de las privatizaciones de empresas públicas, del contrabando. Según el FMI, en unos pocos años, en Argentina se lavaron seis mil millones de dólares. Según la legisladora del ARI, Elisa Carrió, la suma se elevaría a casi diez mil millones de dólares.

Cuentas bancarias de entidades financieras argentinas, como el M.A. Casa de Cambio, fueron utilizadas por el Cartel de Juárez para lavar más de diez millones de dólares. Este banco argentino obtuvo su licencia de banco off-shore en la Isla Cayman.

Las investigaciones también descubrieron la estrecha relación entre el peronista Aldo Ducler (secretario de Finanzas del gobierno de Carlos Menem y asesor de Palito Ortega) con el lavado de dinero proveniente del narcotráfico.

Alfredo Yabrán, un viejo y querido conocido de la ciudad de Gualeguaychú, fue acusado de ser el testaferro de Carlos Menem y cabecilla de una banda dedicada al lavado de dinero. Más de cien mil hectáreas de tierras entrerrianas, compradas a través de la empresa Yabito SA, serían un interesante punto de partida para investigar el lavado de dinero en Argentina. Salvo que no se quiera investigar, porque el actual gobierno debe muchos favores.

El informe del senado norteamericano también investigó a otras entidades financieras argentinas. El Grupo Moneta, dueño del Banco República (Argentina) y del Federal Bank (Bahamas), fue acusado de lavar dinero proveniente de millonarias coimas de políticos y funcionarios públicos.

En el año 2003, el Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI) comenzó a alertar sobre la falta de controles y de legislación en Argentina, lo que facilitaba el blanqueo de dinero. Los bancos argentinos pedían más tiempo, mientras que el propio Banco Central (BCRA) explicaba que la legislación argentina estaba plagada de lagunas, lo que facilitaba el lavado de dinero.

Por su parte, Uruguay ha ido avanzando año tras año, mejorando su legislación para endurecer los controles y disminuir el lavado de dinero. Un informe del gobierno norteamericano, sobre la Estrategia Internacional de Control de Narcóticos, destacaba las medidas que el gobierno uruguayo había tomado durante los años 2004 y 2005. Según el documento, la legislación uruguaya, en este tema, “pone al país al frente de muchas otras naciones en la región”.

La nueva reforma tributaria permitirá mejorar aún más los controles, ya que plantea la supresión de las Sociedades Anónimas Financieras de Inversión (SAFIs).

Así como podemos trazar paralelismos entre la realidad política argentina de estos tiempos y la historia de varias décadas, se puede ver claramente que las declaraciones oficiales del gobierno argentino en contra de su par uruguayo, sobre el problema que le genera a Argentina el lavado de dinero en Uruguay, están íntimamente relacionadas con el conflicto por las “papeleras”.

En ambos casos, el gobierno uruguayo puede mostrar que cumple con las normas regionales e internacionales, ostenta altas calificaciones de organismos internacionales y gobiernos extranjeros, mejora los controles e intenta hasta lo imposible por seguir avanzando año tras año.

Y, en ambos casos, el gobierno argentino, si puede demostrar algo, es una profunda hipocresía.

Reclama contra modernas plantas de celulosa instaladas en Uruguay, mientras protege y defiende a casi veinte plantas de celulosa instaladas desde hace décadas en Argentina, la mayoría de ellas aún utilizando cloro elemental y sin contar con sistemas de tratamiento de efluentes.

Reclama contra las políticas uruguayas relacionadas con el lavado de dinero, mientras el propio gobierno argentino es incapaz de investigar los delitos económicos cometidos en el pasado reciente y está comenzando a ser puesto en la lupa por el GAFI, por la poca efectividad de los controles y las leyes argentinas.

El gobierno de Kirchner tiene una clara estrategia política. Grita desaforado apuntando hacia Uruguay, mientras la desidia, la falta de controles y la corrupción imperan a lo largo y a lo ancho del territorio argentino.

Como el tero.

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miércoles, febrero 14, 2007

Asamblea Basura, Vos sos la Dictadura!

Por Antonio Giossa (antonio.giossa@hotmail.com)
Buenos Aires | Argentina

Aristóteles, luego de un estudio que realizó en cerca de 150 ciudades griegas, señaló que existen tres formas de gobierno justas, y que cada una de ellas cuenta con su correspondiente forma de gobierno corrupta.

Las tres formas de gobierno justas, presentadas por Aristóteles en su Ética a Nicómano y Política, son la monarquía, la aristocracia y la democracia. Sus correspondientes formas corruptas son la tiranía, la oligarquía y la demagogia.

La democracia pluralista, de acuerdo a la politología moderna, es uno de los mejores sistemas de gobierno existentes en la actualidad. Según Jean-Jacques Rousseau, en El Contrato Social, la democracia existe cuando “todo el pueblo o la mayor parte del pueblo” ejerce su soberanía. La democracia representativa – a diferencia de la democracia directa – es la única forma de gobierno democrático posible en la práctica.

Lamentablemente, los pueblos latinoamericanos han tenido que luchar por obtener algo que, en los papeles, parece ser un sistema fácil de alcanzar. Tal es el caso de Argentina, donde los gobiernos democráticos son la excepción, mientras que los gobiernos tiránicos o totalitarios son la regla en su historia.

En algunos países, los períodos totalitarios refuerzan la defensa de la democracia. Esto se puede ver claramente en Uruguay, donde la última dictadura fue combatida incluso desde las urnas (el mítico NO del 80), mientras que, en países muy cercanos, se vivaba y aplaudía a un general golpista y borracho, que enviaba a chicos inexpertos a una guerra perdida de antemano.

Mientras que en Uruguay se reforzó el sistema democrático y el pueblo utilizó varias veces las opciones de democracia más participativa (plebiscitos por la Ley de Caducidad o por la Ley de Empresas Públicas, por ejemplo), en Argentina aún se está en la búsqueda de un sistema democrático sustentable. Y esta verdad no sólo es conocida a nivel rioplatense, sino que además se refleja en los rankings internacionales, donde se destaca a Uruguay como el único país como “democracia plena” y Argentina aún sigue instalada a nivel mundial como una “democracia imperfecta”.

Ambos pueblos somos muy parecidos. Y, a la vez, muy diferentes. Estas diferencias se pueden apreciar claramente en la estrategia que, en sendas orillas rioplatenses, se utilizan para el armado de un sistema político. El uruguayo, en general, confía en los políticos en los que deposita su voto. Los presidentes se suceden uno tras otro, la mayoría de las veces con una sana rotación de los partidos políticos, y siempre respetando el cronograma electoral establecido por la Constitución Nacional. En Argentina, salvo el gobierno – terrorífico, corrupto, nefasto – de Carlos Menem, ningún presidente ha logrado mantenerse en el gobierno durante toda su gestión.

El Q.S.V.T., típica respuesta argentina ante su corrupta clase política, es un vano intento por echarle las culpas a los políticos, mientras el pueblo se lava las manos después de – sin pensar,  razonar, comparar, analizar – ejercer el sufragio.

Esta mentalidad, muy arraigada y reconocida críticamente por cualquier argentino con quien se entable una conversación, ha generado un gravísimo problema institucional: nadie cree en el sistema democrático.

Se aplaude al presidente que roba, pero que es canchero, cuenta chistes y se aferra a una Ferrari regalada por una empresa extranjera. Se festeja la caída de un presidente elegido por las urnas y la seguidilla de cinco presidentes en unos pocos días y se cataloga semejante papelón institucional (e internacional) como un “triunfo popular a través de las cacerolas”. Se critica al gobierno, pero se aprueba cada diatriba kirchnerista en contra de la oposición, los periodistas o los medios de prensa que osan pintar la realidad con un color distinto al rosa k.

Y, lamentablemente, esta mentalidad bloquea cualquier intento de buscar soluciones democráticas a la hora de intentar conocer la opinión de un grupo de ciudadanos.

Los asambleístas entrerrianos, en un ataque de cordura (materia prima muy escasa en esa región), analizaron, debatieron y votaron para que, en las próximas elecciones, se realice un referéndum provincial en paralelo a las elecciones del próximo 18 de marzo, que permita a los ciudadanos manifestar su postura con respecto a la instalación de Botnia en Fray Bentos.

La propuesta, interesante desde el punto de corrección política, sería una herramienta completamente nula a la hora de buscar una detención de la construcción de la planta de celulosa de Botnia. Sin embargo, permitiría conocer la opinión de muchas personas que, por miedo al escrache, al insulto o a la pintada ofensiva, levantan la mano (o dejan de levantarla) en forma pública y visible, dependiendo de la mirada inquisitiva y acusadora de los dirigentes de la Asamblea Ciudadana de Gualeguaychú.

El referéndum, una herramienta muy conocida (y utilizada) por el pueblo uruguayo, iba a servir finalmente para llevar algo de democracia a una región que, vista desde otras latitudes, se está pareciendo cada vez más a un régimen medieval.

La propuesta de los asambleístas – que fue debatida por los participantes por más de una hora y “votada por mayoría” de acuerdo a las declaraciones del dirigente José Gómez - iba a ser elevada al Poder Ejecutivo provincial para que sea remitida al Tribunal Electoral. De esta forma, junto con las boletas con candidatos políticos, los entrerrianos se iban a encontrar con dos papeletas: una a favor de la instalación de Botnia y otra rechazando la misma (y declarando que no daban la licencia social).

A todas luces, dos opciones tan simplistas y demagógicas ofrecían a los asambleístas un claro triunfo en el resultado del referéndum.

Poco duró el baño de democracia. Apenas el “ala dura” detectó que el nivel de democracia de la ACAG se elevaba a niveles sospechosos, se decidió rápidamente llamar a una nueva votación y, luego del típico apriete, anular la votación anterior, descartando (por ahora, y para siempre) la posibilidad de conocer la opinión del pueblo entrerriano.

El referéndum sirve, en los países con democracia plena, para conocer la opinión del pueblo. En este caso, el intento de referéndum sirvió, en una democracia cada vez más imperfecta, para conocer el poco respeto que los asambleístas tienen a la democracia.

Nunca un referéndum mostró tanto, a pesar de ser abortado antes de nacer.

 

08:09 Anotado en Dos visiones encontradas | Permalink | Comentarios (164) | Email esto | Tags: Aristóteles, Democracia, Totalitarismo, Politologia, Referendum, Elecciones, Q.S.V.T.

lunes, enero 29, 2007

Que pase el que sigue...

Por Mágico UY (magico_uy@hotmail.com)
Paysandú | Uruguay 

Los creacionistas afirman el llamado “diseño inteligente”.  Son famosos por sus métodos chapuceros e inescrupulosos. Los "creacionistas científicos" y los creacionistas del grupo Diseño Inteligente jamás ofrecen evidencia científica de sus teorías.

medium_art_creacionismo.jpgNunca han publicado una sola ponencia o investigación en una revista científica seria (las que solo publican artículos criticados y evaluados por múltiples científicos con credenciales establecidas en el campo de que se trate).

Como los creacionistas no pueden ofrecer absolutamente ninguna prueba científica de sus teorías, se dedican a desprestigiar a los evolucionistas: tratan de convencer al público de que la teoría de la evolución es incorrecta, que la evidencia no es sólida o que está "en crisis" porque los creacionistas debaten ciertos puntos.

Pero los creacionistas (sin excluir al grupo de Diseño Inteligente) tergiversan lo que dicen los biólogos evolutivos y otros evolucionistas para que parezca que la teoría de la evolución tiene problemas que no tiene. Mienten, distorsionan las palabras de los científicos y las citan fuera de contexto.

¡Y lo siguen haciendo después de que los científicos en cuestión les dicen que los están tergiversando!

http://rwor.org/a/1216/slanders_s.htm

Amigos son los amigos 

El Premio Nóbel de la Paz, Arq. Adolfo Pérez Esquivel solicitó al Prof. Marcelo Conti, de la Universidad La Sapienza de Roma  un estudio de los informes de las Consultoras EcoMetrix y Hatfield sobre las pasteras.

Pérez Esquivel, Presidente de varias organizaciones ambientalistas,  recurrió al Vicepresidente de esas mismas organizaciones (el Prof. Conti) para la confección del informe.

Así se produjo un informe seudo científico que muestra que defectos y errores que lo invalidan, careciendo del mínimo rigor científico exigible, mostrando incluso el desconocimiento de los distintos procesos para lograr la pasta de celulosa.

El último intento fue publicado en El Día de Gualeguaychú, con el título “Botnia Fray Bentos contaminará: ¿Si o No?”,  y firmado por el Ing. Quím. Pablo Preisz.

El mismo maneja un montón de datos técnicos muy poco comprensibles para la mayoría, y con razonamientos imposibles de evaluar para un lego en la materia.

El mismo fue analizado, desarticulado y desarmado sistemáticamente por quien realmente sabe del tema, Luis Anastasía (luishac@montevideo.com.uy) en 40 años de plantas de celulosa.

http://bustismos.blogspirit.com/archive/2007/01/26/40-añ...

GreenPeace vs. Ambientalistas

Bjorn Lomborg no es un escandinavo cualquiera. Se define como un antiguo miembro de Greenpeace, Profesor de Estadísticas de 40 años del departamento de ciencia política de la Universidad de Aarhus de Dinamarca.

El movimiento ecologista está furioso con él porque ha tenido el atrevimiento de decir lo que las frías y duras estadísticas le decían: que el planeta Tierra, dista mucho de estar atrapado en una espiral de muerte del medio ambiente.

Obviamente no es lo que el profesor Lomborg esperaba encontrar.

Los alarmados activistas de la comunidad científica y ecologista, ansiosos por cortar de raíz esta herejía e incapaces de ignorarla por más tiempo, decidieron movilizarse para desacreditar al advenedizo danés.

Organizaciones ecologistas como la “World Wildlife Federation” y el “World Resources Institute” enviaron a la prensa artículos advirtiendo a los potenciales lectores de los males del libro del Sr. Lomborg. Al menos cuatro destacados académicos, profundamente relacionados con el activismo ecologista fueron invitados a escribir artículos denunciándole y denigrando sus credenciales, en la prestigiosa revista Nature. “Scientific American” dedicó un extra de 11 páginas para atacar y tergiversar  las tesis de Lomborg.

Y por si fuera poco, cuando el señor Lomborg se ofreció a debatir sus tesis en la Universidad de Oxford, un investigador del “calentamiento global” le lanzó un pastel de crema a la cara.

 http://prensaextranjera.rebeliondigital.es/Quien_es_Lombo...

 Traidor! 

Héctor Rubio, es considerado en Gualeguaychú un traidor por usar el cerebro. Ingeniero de prestigio, jubilado, fue técnico de la Corporación del Desarrollo, con inquietudes ambientalistas de muchos años. Fue en principio, difusor del supuesto peligro de las pasteras y gran crítico de las gestiones políticas.

Rubio concurrió a Finlandia para apreciar in situ la operación de fábricas similares. Como hombre de ciencia debió aceptar que la verdad es una sola: la realidad.

Volvió, contó lo que vio e inmediatamente fue considerado un “vendido”. Ha sido amenazado y su domicilio objeto de atentados.

Pontevedra & Valdivia

Hace poco leí unas declaraciones del presidente Hugo Chávez que decía: “Algunos dicen que el gasoducto de Suramérica es una locura pero no lo es. Es cuestión de mirar los gasoductos que parten desde Rusia y recorren toda Europa”, luego decía: “Incluso hay gasoductos que van desde el norte de África, recorren toda Europa, pasan por el fondo del Mediterráneo.  Lo que pasa es que mucha gente no sabe, y el que no sabe es como el que no ve”.

Abundan en este blog las referencias a las pasteras Ence de Pontevedra y Arauco de Valdivia.

Nadie especifica que en Pontevedra se trató de una planta con procesos similares a la mayoría de las plantas de celulosa argentinas (quizás porque si lo hicieran el enemigo estaría en casa), no como Botnia que operará dentro de unos meses una planta ECF (Libre de Cloro Elemental).

En el caso de Valdivia hemos podido apreciar varias imágenes de cisnes muertos, con periodistas explicando esta planta con la misma tecnología que Botnia (no es así) provocó la muerte de los cisnes y de los peces.

Eso si, los periodistas no comunican que en el año 1991 hubo una mortandad similar (la planta no existía en ese momento), ni que de la Universidad de Chile que expresa claramente que "no se detectó presencia de compuestos órgano clorados, fenólicos y órgano fosforados en los tejidos analizados."

Ignoró que la propia Corte Suprema de Chile, por unanimidad de sus integrantes, dictaminó que "no hay prueba alguna que el río Cruces y, en lo que interesa, el Santuario de la Naturaleza Carlos Andwandter haya sido contaminado por Celulosa Arauco S.A. al operar su planta”

La diferencia que estos si saben, pero no hay peor ciego que el que no quiere ver.

Estos ejemplos nos muestran como siempre hay gente dispuesta a TERGIVERSAR la realidad para justificar sus posiciones u obtener réditos de algún tipo.

Según la Real Academia Española - Tergiversar: Torcer  o cambiar las razones o los hechos para confundir o engañar. Dar una interpretación forzada o errónea a palabras o acontecimientos. Proviene del latín tergiversare (tárgum (espalda) y vertere (dar vuelta, es decir “dar vuelta la espalda”)

Una vez pasados los primeros días de euforia, donde los ambientalistas de la ACAG sacaron cualquier tipo de conclusiones (eso si a medida de ellos), podemos seguir observando como los acólitos fundamento ecologistas van retomando poco a poco su función en la gran tergiversación que se ha montado.

Desde la primera mentira de las dioxinas y furános, pasando por la próxima muerte de Papa Noel, la tergiversación de la realidad de Pontevedra y Valdivia, la realidad virtual de las fotografías trucadas, los Informes sobre informes, la tergiversación de datos hasta la “legalización” de los cortes, la gente de la ACAG ha perdido (hace tiempo…) todos los límites.

Pero si alguien piensa que esta fue la última, no sabe el error que comete.

Pobre iluso ¡!!!!!

Lo del título… que pase el que sigue.

08:20 Anotado en Dos visiones encontradas | Permalink | Comentarios (41) | Email esto | Tags: Creacionismo, Evolución, Diseño Inteligente, Adolfo Pérez Esquivel, Marcelo Conti, Universidad La Sapienza, GreenPeace

lunes, enero 15, 2007

Si no te gusta la sopa dos platos

Por Alejandro Villaverde (malvin@online.com.uy)
Montevideo | Uruguay

medium_art_SiNoTeGustaLaSopa.jpgComenzaré por dar mi posición, aunque estoy convencido que las Plantas de Celulosa no provocaran los desastres que los asambleístas de Gualeguaychú prometen, comprendo las dudas que tienen en este momento, por eso la única solución es realizar un monitoreo de la Planta en conjunto, uruguayos y argentinos para evitar suspicacias, así detectar con anticipación los inconvenientes que puedan surgir, para corregir o bien cerrar la Planta, planteo que reitera continuamente el gobierno uruguayo y que el gobierno argentino acepto hace ya bastante tiempo.

Memoria anual del 2004 presentada y se aprobada en el Congreso Argentino
http://www.jgm.gov.ar/Paginas/MemoriaDetallada04/Anexos20...
 
Pagina 107 – Marzo 2004
“En el mismo mes, ambos países firmaron un acuerdo bilateral, poniendo fin a la controversia por la instalación de una planta de celulosa en Fray Bentos.

Éste acuerdo respeta, por un lado el carácter nacional uruguayo de la obra, que nunca estuvo puesto en entredicho y, por otro lado, la normativa vigente que regula las aguas del Río Uruguay a través de la CARU.”
 
Pagina 127
“Planta de Celulosa M’Bopicuá y Emprendimiento Botnia. De acuerdo a las “coincidencias específicas de ambas Delegaciones ante la CARU” con referencia a la posible instalación de fábricas de pasta de celulosa a la vera del río Uruguay fue diseñado un “Plan de Monitoreo de la Calidad Ambiental del Río Uruguay en áreas de plantas celulósicas” que junto con el “Plan de Protección Ambiental del Río Uruguay” contribuye a mantener la calidad del recurso hídrico. Asimismo, fueron revisados y actualizados los estándares de Calidad de Agua”, restando su incorporación al Digesto de Usos del Río Uruguay.”
 
Y porque pienso que esta es la única solución?

Porque estén donde estén, hay que monitorearlas o el problema desaparecerá si las colocamos en otro lado? Suena a si no me perjudica a mi, no me importa.
 
No se puede vivir con temor constante y de espaldas a los avances tecnológicos, lo que debemos hacer con ellos es conocerlos para poder aplicarlos correctamente, de lo contrario, deberíamos andar todos de tapa rabo, pescando y prendiendo fuego con dos piedras; el cuchillo sirve para matar, pero también sirve para cortar la comida que les damos a nuestros hijos, allí es donde debemos aplicar el conocimiento para utilizar las cosas adecuadamente.
 
No existe justificación para enojarse, por el contrario, reconforta que gente joven se preocupe sobre estos temas, aunque debo discrepar profundamente con el concepto de que todo depende del dinero, prefiero ponerle una fichita a la humanidad y en particular a la gente de a pie, el Señor nos tiene bastante olvidados, hace tiempo que no pasa por la tierra. Si aceptara este concepto que mucho se repite, limitaría la capacidad del ser humano, incluso las de los asambleístas, la inteligencia no depende del lugar geográfico o del poder económico, la inteligencia depende exclusivamente del hombre.
 
De ser así, tendría que pensar que este movimiento de asambleístas en Gualeguaychú esta impulsado por el capital y no por el cariño que le tiene a la vida, esto si seria un atrevimiento de mi parte, sigo pensando que la mayoría de la gente esta convencida que las cosas que dicen, van a suceder, aunque no comporta sus denuncias y tampoco sus procedimientos, no me parece justo pensar que toda esa gente esta movilizada por un tema económico.
 
El gran problema que existe es la falta de información y lo que es mas complicado, hay información tendenciosa y errónea que se le da a los asambleístas que logran que piensen realmente que esto será un infierno, están convencidos de su causa basados en argumentos equivocados, argumentos que algunos vivos de turno manejan de muy mala fe.
 
Esto no es tan sencillo como un partido de fútbol, donde habrá ganadores, perdedores o quizás un empate, muchos de los asambleístas lo plantean así solo para generar mas adeptos en las tribunas, incluso intentando hacer que esto sea una causa nacional, tratando de que Argentina rompa relaciones definitivamente con Uruguay.
 
Porque lo plantean?

No tienen otra forma o no saben otra forma; es debido a la falta de argumentos para poder generar adherencia a la causa; basta ver la discusión brutal que tienen entre Romina Picolotti y la Cancilleria, no saben como sacarse el lazo con la pezuña, saben que los argumentos esgrimidos ante La Haya son muy pobres, saben que la sentencia será desfavorable a sus intereses, esta llegando la hora de la responsabilidad y cada uno trata de cuidar su pellejo.
 
Donde estaban los asambleístas cuando se prepararon estas demandas? no leyeron el informe antes de enviarlo? donde estaban todos los informes de impacto ambiental que repiten todos los días? porque no los utilizaron en este momento? o los presentaron y no dan para demostrar las denuncias de catástrofe? Cual será la respuesta de los asambleístas ante un fallo adverso?
 
Dirán: “La Haya esta comprada por intereses transnacionales, vendida al imperialismo, es el sistema capitalista que nos ahorca y que nos envía la basura para estas regiones, bla, bla, bla,…. ” nunca reconocerán que están equivocados, entonces a que cuernos fueron a La Haya?
 
Los cortes de ruta o bloqueos intentan asfixiar económicamente a Uruguay, pero no se dan cuenta que estas medidas perjudican también a sus intereses en La Haya, arbitro de este partido que fueron a buscar los propios asambleístas, pero que ya avisan que no respetaran nunca, si sus fallos no le son favorables.
 
Pero esto no queda por acá, también perjudican a los propios argentinos que ven cuartados sus derechos, los que comparten sus denuncias y los que no las comparten, no respetando las decisiones que se toman en otros lugares, como CONCORDIA o COLON, donde son constantemente presionados desde la Asamblea de Gualeguaychú para profundizar las medidas, enviando gente para que si o si corten los pasos de frontera, es como yo pienso y punto, similar a lo de La Haya, no me gusta lo que deciden, entonces voy y los obligo a que corten.
 
Hoy, Néstor Kirchner, Jorge Busti, Romina Picolotti, Jorge Taiana, quien declarara en Washington que una señora octogenaria se inmolaría por la causa, solicitan que levanten las medidas, incluso, Claudia Mizawak la fiscal de Estado en Entre Ríos, la recuerdan? La que junto a Romina Picolotti fueran aplaudidas por los asambleístas en el Teatro de Gualeguaychú cuando se decidió presentar la demanda ante La Haya, dice la fiscal:
 
12/01/07 - http://www.abc1digital.com.ar/article.php3?id_article=10629
 
“todos los Tribunales nos reprocharán los cortes; además Uruguay, cuando cierre el período turístico, presentará en el Tribunal del Paraguay una causa por perjuicios económicos y todos los argentinos tendremos que pagar; no se si Estado nacional no lo debitará de la coparticipación provincial”.
 
“sería raro que los asambleístas no lo vayan a acatar: a mi me frustraría porque se reirían de todo el trabajo que realizamos, incluso de los abogados que ellos propiciaron y de la solicitud que realizaron para que recurramos al Tribunal”.
 
“en esto debemos ser serios: si queremos que la Corte algún día diga que tiene razón Argentina y condene a Uruguay al cumplimiento del tratado, lo mismo sucederá con nuestro país si hacemos algo mal: uno no puede decir para esto sí quiero la corte y para esto otro no, se estarían riendo de todos nosotros, no solo de los Jueces”.
 
Decía, ojala fuera un partido de fútbol, donde hay reglas, donde hay un juez para impartir justicia, donde después de 90 minutos de partido la vida continua, pero no es así, acá no respetan las reglas, el juez del partido para los asambleístas esta pintado al óleo como dicen los pibes y después que termine el encuentro en La Haya si el resultado no les sirve, no le darán bola y seguirán jugando hasta que quieran y como quieran.
 
Pero no paran acá, continúan con la presión indiscriminada, ahora, según declaraciones realizadas en la movilización frente a BUQUEBUS que convocaran los asambleístas de Buenos Aires junto a algunos grupos políticos y en la cual la Asamblea de Gualeguychú concurrió como “invitada”, ahora tampoco se podrán colocar Plantas de Celulosa sobre la cuenca del Río Uruguay, preparando otro frente de lucha, no permitir que ENCE se ubique en Conchillas, incluso si tomamos al pie de la letra las declaraciones no se podrían colocar tampoco sobre el Río Negro por desembocar sobre el Río Uruguay, aunque este sea un río interno de la Republica Oriental del Uruguay.
 
Esta gente conocerá la determinación de los pueblos, alguien le puede explicar la definición de la palabra soberanía, es de una intransigencia sin precedentes, todo basado en los quizás, talvez o pueden ser de un grupo de iluminados que prometen daños irreparables al medio ambiente, pero que no logran que el número uno en control ambiental como es “GREENPEACE” continué apoyándolos, aunque pueden ahora descalificarlos diciendo “no fueron invitados a esta fiestita”, esto no habla bien de aquellos que en su momento aplaudían a los ambientalistas cuando cortaban los pasos de camiones, las pruebas siguen sin aparecer todo anda mutis por el foro, así esta la cosa, si no te gusta la sopa? Dos platos.
 
La parte mas triste, es la similitud que tienen con las barras bravas en los encuentros deportivos, viven el partido de espaldas al campo de juego, generando caldos de cultivos para la violencia, logrando que cada vez mas gente se aleje de las canchas. 

13:35 Anotado en Dos visiones encontradas | Permalink | Comentarios (41) | Email esto | Tags: Congreso argentino, Memoria Detallada 2004, CARU, Plan de Monitoreo de la Calidad Ambiental del Río Uruguay, Concordia, Colón, Buquebús

viernes, enero 05, 2007

Los asambleístas vs. los ambientalistas

Por Antonio Giossa (antoniogiossa@hotmail.com)
Buenos Aires | Argentina

A la hora de sumar enemigos, los asambleístas no se andan con chiquitas. Inicialmente, los "otros" eran sólo las empresas Botnia y Ence. Al poco tiempo, el "enemigo" pasó a ser también el gobierno uruguayo. Desde hace unos meses, el pueblo uruguayo también es blanco de las críticas y los insultos de los asambleístas. Hace unas semanas descubrimos azorados que Héctor Rubio, un dirigente histórico de la ACAG, era un "traidor". Ni bien comenzó el verano, los turistas argentinos que desean vacacionar en playas uruguayas pasaron a formar parte de las huestes enemigas de los asambleístas (y posibles blancos de huevos podridos y escraches fílmicos).

medium_art_Asambleistas_Ambientalistas.jpgAhora, en el colmo de la intolerancia, la más conocida organización ecologista es el blanco de las iras de los asambleístas entrerrianos. GreenPeace Argentina anunció públicamente que, si bien comprendían la lucha de los asambleístas, repudiaba el anuncio de bloqueos en el puerto a la empresa Buquebús.

En el día de ayer se conocieron las declaraciones de Emiliano Ezcurra, que indicó que GreenPeace no acompañará a los asambleístas entrerrianos si deciden bloquear el acceso de los turistas argentinos a Buquebús. Además, el dirigente ambientalista dijo que "se corre el riesgo de que sean medidas antipáticas" y explicó que a la organización no le interesa participar en este tipo de acciones ya que no generan "resultados concretos". La frase de Emiliano Ezcurra es clara: "Los gomones de GreenPeace no están para bloquear barcos de Buquebús".

La estrategia de GreenPeace es clara: por un lado, promueve el diálogo entre ambos países e intentar que ambos lleguen a un acuerdo para generar políticas que permitan definir normas de cuidado medioambiental a nivel MERCOSUR. Y, por el otro, si se planea una acción mediática, los perjudicados deben ser las empresas acusadas de contaminación, no simples ciudadanos que terminan en la línea de fuego sin quererlo.

En cambio, la Asamblea Ciudadana de Gualeguaychú plantea una estrategia irracional: su "No a las papeleras" tiene que ser visto en el "prime time" de los canales de televisión, cuantas más veces, mejor. No importa si la noticia es una declaración xenofóbica de un asambleísta o el anuncio de una posible inmolación geriátrica. Lo importante, es estar en la tele. Entre Wanda Nara, Nazarena Velez y los asambleístas hay una diferencia: a los asambleístas nadie los quiere ver en un póster gigante.

Ahora, el odio de los asambleístas se dirige a los ecologistas. Si. Aunque parezca increíble, los asambleístas no dudan en insultar, agredir o patotear a cualquier persona u organización que no piense exactamente igual que ellos. GreenPeace Argentina no apoya el bloqueo en Buquebús, por lo tanto, GreenPeace Argentina debe ser repudiada por los asambleístas.

Uno de los primeros asambleístas en atacar a GreenPeace Argentina fue Jorge Fritzler, quien dijo que GreenPeace "se niega a entrar a una fiestita a la que nadie lo invitó". ¿Tan poca memoria tienen los asambleístas, que ya olvidaron la detención de camiones que realizaron militantes de GreenPeace en Colón? ¿No recuerdan cuando GreenPeace intentó bloquear la salida de un barco en un puerto chileno? ¿Es posible que no recuerden la impresionante - y mediática - "invasión" a Botnia que realizó GreenPeace, con helicópteros, gomones y activistas encadenados a las columna del puerto de Botnia?

En resumen, ¿tan poco ambientalistas son los asambleístas, que no dudan en ponerse en contra a la principal organización ecologista del planeta y olvidarse del enorme apoyo que ésta les brindó durante meses?

Hoy, los asambleístas de Gualeguaychú - burgueses, empresarios, grandes productores rurales - tienen un nuevo "socio": los partidos políticos trotkistas de Argentina. Néstor Pitrola y Vilma Ripoll aceptaron el pedido de los asambleístas y se ofrecieron para hacer piquetes y bloqueos en Buenos Aires, en contra de las empresas uruguayas.

Una convivencia extraña, justicialistas y radicales entrerrianos, unidos con los grupos más extremistas y pendencieros de la clase política argentina.

Nada bueno resultará de este enredo. Nada bueno.

15:55 Anotado en Dos visiones encontradas | Permalink | Comentarios (206) | Email esto | Tags: Néstor Pitrola, Buquebús, GreenPeace, Vilma Ripoll

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