viernes, enero 19, 2007
El peronismo gorila
Por Antonio Giossa (antonio.giossa@hotmail.com)
Buenos Aires | Argentina
El peronismo argentino, esa entidad cuasi-política generadora de dirigentes populistas, demagógicos y mesiánicos tiene un nuevo enemigo declarado: Uruguay.
En el día de hoy, la prensa argentina (una parte de ella) anunció que las calles porteñas tienen un nuevo ingrediente: los carteles agresivos en contra de Uruguay.
No. Esta vez no fueron los gualeguaychenses con sus afiches invitando a no ser traidores y veranear en tierras argentinas. No.
Esta vez, la agresión partió del propio riñón kirchnerista: el "Peronismo de Capital". El justicialismo nunca pudo hacer pie en Capital Federal. La "metodología" peronista (el apriete mafioso, el populismo, los matones, el puntero avivado y coimero) nunca fueron del agrado de los porteños, que, salvo en las últimas elecciones legislativas (donde ganó la centro-derecha), siempre simpatizaron con las ideas progresistas. O, cuando menos, progres.
Actualmente, el peronismo en Capital Federal tienen un referente kirchernista: Alberto Fernández. Alrededor de este dirigente se encuentra el "albertismo", un grupo de fieles justicialistas (fieles en el sentido peronista, se entiende) que buscan perfilar a Daniel Scioli como candidato en esta ciudad. Una de las ventajas de Daniel Scioli, dicen, es que tiene un 50% menos de probabilidades de meter la mano en la lata.
El "Peronismo de Capital", como buen peronismo, es pragmático. Este mes se cumplen siete años de las declaraciones de Alberto Iribarne (ex viceministro del Interior, dirigente duhaldista del PJ Capital), quien el 13 de enero del 2000 declaraba en una nota publicada por Clarín:
"Así, queremos que el justicialismo participe en la construcción de un nuevo espacio político en la ciudad de Buenos Aires junto a los partidos de Acción por la República y sectores independientes para conformar un frente con vistas a las elecciones de este año. Con Cavallo. Creo que Domingo Cavallo como candidato a jefe de Gobierno de ese nuevo espacio es quien mejor puede expresar -luego de más de tres años de inacción del gobierno aliancista- la necesidad de cambio en la gestión de la ciudad"
Hoy, lejos de guiñadas a Cavallo, el peronismo porteño busca apoyar al presidente argentino en su intento por doblegar la postura de países soberanos. Lo hace, como buen peronista, embarrando la cancha.
Los carteles que se pueden ver pegados a las paredes porteñas son claros:

Como se puede apreciar en el cartel, el justicialismo no ve a Botnia como el enemigo. Es "Uruguay" en su conjunto. Ese país pequeño que - por más presiones que recibe - no agacha la cabeza como un simple gobernador de una provincia argentina.
Contaminante Uruguay. Violador Uruguay. Traidor Uruguay.
El gobierno uruguayo, hace unos meses, recibió las indignadas quejas del embajador argentino que - decía - se sentía herido por un cartel instalado frente a la embajada argentina en Montevideo. El gobierno uruguayo no lo dudó, envió fuerzas policiales y obligó a retirar el cartel. Vale la pena recordar que el agresivo mensaje sólo decía "Kirchner, como, cuando querés, mirás para otro lado".
Argentina anuncia continuamente que le asiste el derecho, la razón, que los argumentos están de su lado. ¿Es necesario, entonces, esta agresión a través de carteles que - incluso - están firmados?
Lamentable. Patético. Pero un ejemplo claro: el justicialismo lleva a la arena internacional el mismo modo - terrible - de hacer política en el conurbano bonaerense o en una provincia pobre del norte argentino. La presión, las amenazas, el agravio personal son el sello distintivo de esta barrabrava que copó la Casa Rosada con el 20% de los votos de la población.
13:55 Anotado en Las amenazas | Permalink | Comentarios (107) | Email esto | Tags: Peronismo de la Capital, Afiches, Kirchernismo, Alberto Fernández
viernes, enero 05, 2007
Marchen presos
Por Antonio Giossa (antoniogiossa@hotmail.com)
Buenos Aires | Argentina
La defensa presentada por el gobierno argentino ante el Tribunal Arbitral del MERCOSUR, pocos meses atrás, fue sin lugar a dudas, un canto a la hipocresía.
En su presentación, Argentina defendió la estrategia de los cortes de ruta contra Uruguay, indicando que se encontraban protegidos constitucionalmente y que los cortes de ruta, en este país, no se podían reprimir o evitar porque eran una herramienta del pueblo en el uso legítimo de los Derechos Humanos.
Ninguno de los jueces del Tribunal Ad Hoc, ni siquiera el representante argentino, aceptaron esta estrategia. En su contundente fallo, explicaron que no aceptan que el gobierno argentino se ampare con declaraciones que colocan a algunos derechos constitucionales por encima de otros (o, en este caso, por sobre las reglamentaciones del COSUR).
La defensa argentina, que intenta eludir compromisos internacionales involucrando normativas internas, no sólo viola las normas del MERCOSUR, sino que además, expresamente viola el artículo 27 de la Convención sobre el derecho de los Tratados de Viena del año 1969, que expresa que “una Parte no puede invocar las disposiciones de su derecho interno como justificación del incumplimiento de un tratado…”
Por el contrario, regresó el verano y, con él, regresaron los cortes de ruta. Más violentos, más agresivos, más irracionales. Si algo se repite, son las declaraciones nacionalistas y xenofóbicas de algunos asambleístas, que no se sonrojan al justificar los cortes de ruta y aclarar que se realizan para afectar la temporada turística uruguaya.
Los cortes de ruta, normalmente, buscan afectar a quien, en consideración de los manifestantes, los agrede. Esta fue la justificación que encontraron los dirigentes de GreenPeace Argentina en el verano pasado, cuando intentaron (y lograron durante algunos días) bloquear varios camiones que llevaban insumos y materiales a la construcción de la planta de Botnia.
Sin embargo, los cortes de ruta que llevan adelante los asambleístas entrerrianos no buscan detener, suspender o perjudicar la construcción de la planta de Botnia, que sigue su construcción sin verse mayormente afectada por el bloqueo a los puentes. Las declaraciones de varios asambleístas son claras: “es para mostrar que el turismo en Uruguay es argentinodependiente”. Esta estrategia, tendiente a afectar la industria turística de un país vecino es, cuando menos, poco leal. Al fin y al cabo, muchos de los asambleístas pertenecen a la industria turística local y, por ende, son los principales beneficiarios del bloqueo contra Uruguay. Una peculiar forma de incentivar el turismo entrerriano.
Si algo representa a los asambleístas, es su voraz apetito por la presencia mediática. Daniel Taillant no tuvo problemas a la hora de anunciarle a una periodista norteamericana que una anciana gualeguaychense buscaba inmolarse para destruir a Botnia. Las declaraciones de guerra y los comentarios xenofóbicos sólo buscan las luces de las cámaras de televisión.
No importa el método. No importa el resultado final. Lo importante es robarle a Nazarena Velez preciosos minutos de televisión abierta.
El anuncio del bloqueo a Buquebús es un caso paradigmático. No importa si ahora los asambleístas evaluarán medidas alternativas – atentos a que el gobierno de Kirchner anunció que reprimirá en Puerto Madero – o habilitarán a militantes piqueteros a que intenten por su cuenta el bloqueo. La estrategia del anuncio del bloqueo a Buquebús se logró. Porque, a fin de cuentas, la estrategia real era esa: anunciar que se iba a bloquear a la empresa naviera.
La noticia del posible bloqueo a Buquebús contó con todos los condimentos necesarios para que fuera efectiva y se convierta en una bomba mediática. Uno de los asambleístas dijo que posiblemente iban a tirar huevos podridos a los autos - "para que los porteños sientan el olor que dejará la pastera en Gualeguaychú" - y filmar a los turistas argentinos que desean pasar sus vacaciones en Uruguay.
Un efecto colateral fue la salvación de Néstor Kirchner. El presidente argentino no lograba conciliar sus declaraciones de rechazo a los cortes de ruta con su negativa a evitarlos. El anuncio del bloqueo a Buquebús fue una tabla de salvación para Kirchner, quien ahora puede mostrar públicamente que no dudará en reprimir cortes o bloqueos. Salvo, por supuesto, los que se realicen en rutas gualeguaychenses.
Otros políticos que supieron aprovechar la decisión de los asambleístas fueron los dirigentes de varios partidos políticos de izquierda. Los mismos partidos políticos que sobreviven sólo gracias al aporte que le descuentan a miles de desocupados, que cobran planes sociales "gracias" a la intervención de estos "iluminados" dirigentes. Néstor Pitrola, del Polo Obrero, y Vilma Ripoll - del MST - inmediatamente ofrendaron las crismas de los jóvenes militantes, esos que no dudan en tirar piedras y palos a la policía en aras de una inminente y supuesta "revolución trotkista". Estos militantes de izquierda no tienen inconvenientes en apoyar la estrategia de la burguesía entrerriana. Al fin y al cabo, un chichón obtenido gracias a un garrote policial es - para estas personas - un trofeo de guerra.
Los medios de prensa fueron – en muchos casos sin saberlo – cómplices de la estrategia de los asambleístas. Si el bloqueo se hacía o no, si se reprimía o no, no importaba. Lo importante era que toda la prensa nacional e internacional se hiciera eco del anuncio y lo presentara en grandes letras de molde. De esa forma, la Asamblea Ciudadana de Gualeguaychú se mantiene viva.
Un monstruo mediático que escupe anuncios violentos uno tras otro, sólo en aras de mantenerse en el candelero y así seguir obteniendo réditos económicos y políticos.
¿Ambientalistas? ¿Piqueteros? ¿Ciudadanos?
Nada de eso. Sólo un grupo de delincuentes que usa – y abusa – del ecologismo para provecho propio.
13:25 Anotado en Las amenazas | Permalink | Comentarios (12) | Email esto | Tags: Buquebús, Néstor Kirchner, Piqueteros, Izquierda, Néstor Pitrola, Vilma Ripoll, Fallo del Tribunal del Mercosur
jueves, noviembre 30, 2006
Los milicos al cuartel!
Por Antonio Giossa (antoniogiossa@hotmail.com)
Buenos Aires | Argentina
Desde el punto de vista constitucional, la policía es la responsable de garantizar el orden interno y el ejército el responsable de defender el territorio nacional de ataques que provengan del exterior.
Esto, que en el pasado no se cumplió, debe cumplirse a rajatabla. Es verdad que varios medios de prensa argentinos han organizado una campaña tendiente a mostrar una mayor agresividad de parte de los asambleístas, que no dudan en escalar en la violencia verbal cada vez que ven cerca una cámara de televisión porteña. Sin embargo, es altamente improbable que un grupo de burgueses clase media tomen alguna medida violenta en contra de la planta de Botnia en Fray Bentos.
Vamos!
¿Movilizar el ejército uruguayo porque - supuestamente - una abuela gualeguaychense de casi noventa años anunció que podría inmolarse al mejor estilo palestino, para destruir la chimenea de Botnia?
¿Militarizar una zona fronteriza porque un grupo de dirigentes ambientalistas no razonan en forma coherente y se ban de boca frente a cada periodista que lo entrevista?
¿Empeorar aún más el conflicto entre Uruguay y Argentina, sólo porque algunos asambleístas anunciaron que "podrían" cruzar el puente o que la chimenea de Botnia es un "blanco más fácil" que las Torres Gemelas de New York?
Una locura total. Mal que nos pese, el gobierno uruguayo no puede dar un paso - riesgoso, agresivo, insultante - que difícilmente aporte en algo a la defensa - excelente hasta el momento - que viene realizando nuestro país en todos y cada uno de los estrados judiciales internacionales.
Ninguna de las medidas o declaraciones realizadas por los políticos o ambientalistas argentinos justifica que la planta de Botnia sea defendida por militares. Los militares - por su preparación - no ven una "marcha", ven un "grupo de insurgentes enemigos", no ven a un "grupo de ciudadanos protestando", ven a un "grupo comando". Mientras que (en teoría) un policía está adiestrado para repeler una agresión evitando en lo posible la pérdida de vidas humanas (la mayoría de los policías casi nunca han desenfundado un arma y menos aún matado a alguna persona en una escaramuza), el soldado está automatizado para matar.
¿Qué sucedería si un grupo de manifestantes uruguayos decidiera realizar una protesta cerca de la planta de Botnia? ¿Podrían los militares hacer frente al lavado de cerebro que se les realiza en el entrenamiento y no convertir una protesta en un baño de sangre.
No lo creo. La historia nos muestra que el ejército no tiene ninguna preparación para intervenir en este tipo de conflictos.
Si el problema es la seguridad de la planta de Botnia, entonces el gobierno uruguayo puede incrementar la cantidad de efectivos policiales, realizar más tareas de inteligencia en la zona y combinar con la empresa Botnia para mejorar la seguridad de los alrededores de la planta.
El gobierno uruguayo no puede - por ningún motivo - sustentar esta decisión en base a las declaraciones de periodistas argentinos o de asambleístas. La mayoría de los asambleístas ni siquiera están de acuerdo con las explosivas declaraciones de algunos dirigentes ambientalistas. Es verdad que pueden existir algunos "loquitos" que estén pensando en medidas extremistas, pero a la hora de los hechos ninguno ha siquiera puesto un pie en territorio uruguayo.
Lamentablemente, el paso que dio el gobierno uruguayo complica un poco su propia estrategia. Por un lado, facilita al gobierno argentino que escale aún más el conflicto (y en el terreno militar llevamos todas las de perder). Por el otro, será un punto altamente negativo para la defensa uruguaya ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya.
La inversión de Botnia es altamente beneficiosa para nuestro país. No sólo en términos económicos, sino también desde el punto de vista social, ya que permitirá revertir una tendencia negativa, donde las industrias cerraban y dejaban a miles de orientales en la calle. Pero, a no confundirnos, esta inversión no justifica - ni las prepoteadas o exabruptos que emanan de la vecina orilla - no justifica que Uruguay dé un paso del que posiblemente no se pueda dar marcha atrás.
13:55 Anotado en Las amenazas | Permalink | Comentarios (285) | Email esto
viernes, noviembre 24, 2006
Las amenazas de los asambleístas al "traidor" Héctor Rubio
17:44 Anotado en Las amenazas | Permalink | Comentarios (140) | Email esto
sábado, noviembre 04, 2006
Podrán cortar las flores, pero...
Bustismos molesta. Bustismos jode. Bustismos deschava. Bustismos enseña. Bustismos aprende.
Bustismos es, claramente, un dolor de cabeza para los políticos argentinos que engañan a su pueblo y se embarcaron en una guerra no declarada contra la industrialización de nuestro país.
Bustismos es, obviamente, una molestia para Jorge Busti y sus secuaces, ya que en este blog se demostraron una y otra vez (tanto en los artículos como en los excelentes comentarios de los participantes) que no existe un sólo informe técnico argentino que supere el nivel de mediocre y patético.
Bustismos es, sin lugar a dudas, un espacio virtual donde los más intolerantes, enloquecidos y patoteros entrerrianos muestran su baja calaña, llenando de comentarios sin sentido los debates, haciendo spam una y otra vez, o intentando hackear el blog.
Bustismos es, por último, un simple blog. Es un espacio para debatir, para analizar, para comentar, para pedir datos y, porsobre todas las cosas, para aprender que es lo que realmente se esconde detrás del conflicto generado por el gobierno argentino.
A todos los participantes que me apoyaron, gracias. Y un especial agradecimiento a HookUy, que tuvo la lucidez y la velocidad para hacer bloquear el blog en WordPress.
Marcelo/José, el "hacker" entrerriano, tiene razón en algo. ESTE es Bustismos.
Mal que le pese.
14:07 Anotado en Las amenazas | Permalink | Comentarios (168) | Email esto
viernes, septiembre 15, 2006
Yo te banco
Uno de los componentes importantes que formó parte de la debacle institucional que sufrió Argentina en diciembre del 2001 fue la banca. Los ciudadanos venían sufriendo las desinteligencias del gobierno de Fernando de La Rúa – votado con la esperanza de combatir la corrupción generada por el peronismo – y veían como, día tras día, el gobierno solo se preocupaba por salvar a los bancos, tanto nacionales, provinciales como extranjeros.
El “blindaje”, idea pergeñada por los propios banqueros, permitió ver a Fernando de La Rúa en un spot televisivo que intentaba defender esa jugada, explicando que gracias a esa estrategia Argentina iba a estar protegida de los problemas financieros.
El famoso “1 a 1”, que permitió que varios argentinos pudieran pasear por Miami y New York gastando pesos/dólares sin ningún problema, hundió a la clase media y generó millones de excluidos del sistema. Inicialmente, los bancos debían contar con reservas en dólares suficientes para cubrir los pesos/dólares depositados. Un cliente depositaba ‘pesos’ en su cuenta bancaria en dólares y recibía ‘dólares’. Dado que Argentina no contaba con divisas suficientes para cubrir este sistema (y ya había rematado hasta las joyas de la abuela), el gobierno nacional aceptó que los bancos dejaran de cubrir con dólares reales los pesos/dólares.
¿El resultado? Los argentinos depositaban ‘pesos’ y se les informaba que contaban con ‘dólares’. El negocio sólo podía funcionar si los depositantes confiaban ciegamente en el sistema financiero argentino y no se les ocurría la brillante idea de ir en masa a retirar sus ‘dólares’ depositados.
Lamentablemente – para el sistema financiero argentino – los argentinos ya habían sufrido bastante con las jugadas de los bancos. Cuando los depositantes comenzaron a exigir sus ‘dólares’, la trampa quedó al descubierto: los bancos no contaban con suficientes reservas de dólares para cubrir los retiros.
Los ciudadanos se sintieron indefensos, y sólo atinaron a exigir que regrese un héroe que había quedado en el olvido: Super Mingo. Domingo Cavallo regresó como Ministro de Economía (la gente olvidó rápidamente que había sido uno de los ministros de Carlos Menem) y, por supuesto, planificó una estrategia tendiente a salvar… al sector financiero.
El “corralito” permitió a los bancos cortar con el retiro masivo de depósitos, quedando virtualmente congeladas hasta las cajas de ahorro. Personas que habían depositado durante años en cajas de ahorro para comprar una casa o realizarse una cirugía se vieron de repente que sólo podían retirar 250 pesos semanales.
La “bancarización”, que en los países europeos llevó un proceso de varios años, fue en Argentina instantánea y obligatoria. Por supuesto, Domingo Cavallo presentó estas innovaciones como un hecho positivo, participando en una presentación televisiva donde se veía al sonriente ministro de Economía mostrando las “ventajas” del nuevo sistema: una “tarjetita de plástico” que permitirá a los argentinos ir de compras sin correr el riesgo de salir a la calle con dinero en efectivo.
En un país donde no existen las políticas a mediano y largo plazo, obviamente los manotazos del ahogado sólo extienden un poco la agonía. En diciembre del 2001, los argentinos clase media explotaron y salieron a la calle a exigir sus ‘dólares’. Los jubilados escrachaban a Domingo Cavallo, recordando que el super-ministro explicaba que él no podía vivir con menos de diez mil pesos mensuales. Fernando de La Rúa seguía durmiendo su eterna siesta, despertándose sólo para participar en bloopers generados por su propia incompetencia.
El justicialismo, un movimiento político que no tiene la más pálida idea de lo que es actuar legalmente desde el arco opositor, incentivó los saqueos a los hipermercados, supermercados chinos, comercios de venta de electrodomésticos, etc. Los punteros del conurbano bonaerense anunciaban en las villas que un supermercado “estaba regalando comida”, lo que generaba que miles de personas fueran a esos negocios a intentar recibir algo. Ante la negativa de los empresarios (que nunca habían pensado regalar su mercadería), el saqueo era la respuesta.
El “riesgo país” estaba por las nubes y su valor (1.000, 2.000, 2.500, 3.000…) era titular de los medios de prensa cada día. Un número que, de tan alto, ya había dejado de tener significado, y sólo servía para demostrar al público que Argentina no era un país confiable.
El resultado es por todos conocido: protestas frente a bancos que cerraban sus puertas, una represión sangrienta que dejó varios muertos y decenas de heridos, un presidente huyendo en helicóptero y una seguidilla de presidentes en una semana que hasta dio pie para que el gobernador de California, Arnold Schwarzenegger, se divirtiera un rato mofándose de su entrevistador argentino, Marley.
El “salvador” fue, como no podía ser de otra manera, un político argentino acusado por corrupción y participación en el narcotráfico: Eduardo Duhalde. Y, por supuesto, su “salvación” se restringió al sector bancario, aumentando más aún las restricciones del “corralito” y promoviendo la masiva impresión de papelitos de colores que, sin el respaldo de los bancos estatales, comenzaron a suplantar a la moneda nacional. Lecops, Lecors, Patacones y un sinnúmero de monedas provinciales comenzaron a ser utilizados en territorio argentino. Carlos Ruckauf explicaba que los bonaerenses podrían aprovechar los Patacones para guardarlos en vez de gastarlos, ya que a su vencimiento iban a valer más aún que el peso argentino y saldrían ganando. La realidad fue bien argentina: los Patacones Serie 1 vencieron y fueron cambiados por… Patacones Serie 2.
La frase “el que depositó dólares… recibirá dólares” aún resuena en los oídos de los argentinos, pero se diluye ante las cientos de frases de similar tenor que ha escuchado de boca de diferentes presidentes, ministros y allegados al gobierno.
“Con la democracia se come, se educa, se cura”, Raúl Alfonsin
“Síganme, que no los voy a defraudar”, Carlos Menem
“Declaro a la corrupción delito de traición a la patria”, Carlos Menem)
“Yo robo para la corona”, José Luis Manzano
“Tengo la plata fuera del país, pero la hice trabajando”, Emir Yoma
“La Argentina se convirtió en el caso más exitoso de devaluación del mundo”, Roberto Lavagna
“Pedro Klodzyck, el mejor jefe de la mejor policía del mundo”, Eduardo Duhalde
“El presidente no me eligió por mi prontuario”, Carlos Grosso
“En mil días vamos a poder tomar agua del Riachuelo”, María Julia Alsogaray
“En 1995 vamos a ir al Riachuelo a pasear en barco, a tomar mate, a bañarnos y a pescar”, Carlos Menem
En territorio oriental las cosas no iban mucho mejor. Todos conocemos que cualquier problema económico en Argentina repercute negativamente en nuestro país.
Sin embargo, los políticos uruguayos actuaron en una forma más inteligente y sensata. Por un lado, el gobierno nacional generó medidas que permitieron respaldar al sector financiero y, por el otro, la oposición responsable evitó que el país ingresara en una espiral de violencia y descontrol. Mientras los sectores más radicales de la izquierda exigían que el Frente Amplio movilizara a sus militantes para forzar la destitución del presidente Jorge Batlle, la coalición de izquierda brindó su apoyo al gobierno uruguayo, sabiendo que una posible llegada al poder similar a la realizada en Argentina viciaría la legalidad de un gobierno frenteamplista.
Muchos argentinos tienen depósitos en bancos uruguayos y en otros países. Por un lado, les permite evitar el pago de impuestos (deporte nacional) y, además, corren menos riesgos ante las cíclicas caídas del sector bancario argentino, que siempre deja como resultado a banqueros ricos y clientes pobres.
Durante la crisis en Argentina, Buquebús viajaba lleno de argentinos que cruzaban el charco para conocer el estado de sus depósitos en tierras orientales. La seguridad que recibieron evitó que en nuestro país se cayera en retiros masivos de depósitos.
Hoy, algunos argentinos vuelven a confiar en la banca argentina. Y hoy, nuevamente, se escuchan voces que defienden a capa y espada el sector bancario argentino.
Pedro Pavón, uno de los dirigentes de la A.C.A., emuló a Domingo Cavallo y dijo a la prensa que “creemos que el sistema bancario argentino ya es lo suficientemente confiable”.
¿Confiable? ¿No leen los ambientalistas los folletos y carteles publicitarios de la banca extranjera, que claramente explican que los accionistas de estos bancos no son responsables por la totalidad de los depósitos?
¿El motivo de este repentino espaldarazo que los ambientalistas ofrecen a la banca instalada en Argentina? Simple. Una jugada más para intentar golpear a Uruguay y atacar al sistema financiero uruguayo.
Lo que los asambleístas no tienen en cuenta es que los argentinos que tienen depósitos en Uruguay siguen sin confiar en los bancos argentinos y, lo más importante, no arriesgarán sus depósitos (y la posibilidad de que al pasar por la aduana los estén esperando los muchachos de la DGI o de Rentas) sólo porque un grupo de ambientalistas creen que ese dinero será usado para financiar las plantas de celulosa en Uruguay.
12:15 Anotado en Las amenazas | Permalink | Comentarios (21) | Email esto
miércoles, septiembre 13, 2006
En el auto de papá... nos iremos a pasear
El dirigente asambleísta José Pouler dijo a una radio gualeguaychense que están “calentando los motores”. Y nada mejor para mantener la incoherencia que luchar contra la contaminación ambiental... realizando una caravana de automóviles. Es una suerte para el medio ambiente que cada vez son menos los manifestantes.
La marcha realizada el domingo pasado en la ruta nacional 14 (que fue cortada brevemente por espacio de algunos minutos) es, según los ambientalistas entrerrianos, el preámbulo de las futuras movilizaciones que realizarán en contra de las plantas de celulosa que se instalan fuera de territorio argentino.
Eso sí... primero deberán realizar denodados esfuerzos para 'despertar' la conciencia ambiental de los gualeguaychenses, que se les quedó dormida al ver que las cámaras de televisión porteñas dejaron de mostrarlos en vivo y en directo. A tenor de los comentarios del asambleísta Weimberg, los ciudadanos gualeguaychenses prefieren llenar la costanera de su ciudad, disfrutando de paseos en familia, antes de acompañar a los políticos que coparon la Asamblea Ciudadana de Gualeguaychú y la usan para sacar rédito político.
Hasta el propio José Pouler la tiene bastante clara. Mientras algunos dirigentes dan a entender que los gualeguaychenses están firmes en su oposición a las plantas de celulosa de Fray Bentos, José Pouler indicó a la prensa que “hay que volver a movilizar a la gente”. Será una tarea difícil, ya que los pobladores de esa localidad no confían más en la dirigencia de la asamblea ambiental, luego de ver como varios de sus referentes y defensores terminaron siendo comprados por el poder kirchnerista.
Los ambientalistas están organizando dos marchas, la primera de ellas será el próximo domingo 24 y la siguiente se realizará el miércoles 27, denominada "Marcha Blanca", en recuerdo de la manifestación que se realizó hace aproximadamente un año y en la que el gobierno entrerriano obligó por decreto a los estudiantes a participar de la misma.
Abriendo el paraguas, dada la cada vez menor participación de la ciudadanía, los asambleístas solicitaron que nuevamente se decrete feriado educativo, para que los docentes y estudiantes de la zona 'voluntariamente' participen de la marcha.
En la "Marcha Blanca" o "Grito Blanco" del año pasado, el C.G.E. (Consejo General de Educación de Entre Ríos) declaró ese día como un “día de actividad institucional” y dio la orden de que la concurrencia de los estudiantes a la marcha era obligatoria, indicando además que los docentes eran los responsables de llevar a los niños a la costanera.
La táctica peronista en su más fiel expresión. De alguna forma había que aprovechar la experiencia acumulada durante decenas de actos político-partidarios (muchos de ellos camuflados en conmemoraciones de fechas patrias), arrastrando a desocupados y pobres en micros, con la entrega de cerveza o vino en caja y la promesa (casi nunca cumplida) de algún Plan Trabajar.
Tomando en cuenta que ya varios políticos locales comenzaron su carrera para el año electoral que se avecina, es de esperar una masiva concurrencia a la marcha del miércoles 27. Eso sí, que a ningún periodista se le ocurra preguntar el motivo de la protesta a los participantes, porque seguro que les responderán que van al acto a apoyar a algún dirigente menemista camuflado en el kirchnerismo.
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sábado, septiembre 02, 2006
Bailando por un sueño
Salomé, hija de Herodías, realizó un sensual baile durante el banquete que se realizó en honor a su padrastro Herodes Antipas, tetrarca de Galilea y Perea. Éste sintió tanto agrado por el baile, que le ofreció cualquier cosa que desease, incluso la mitad de sus dominios.
Salomé, influenciada por su madre Herodías, exigió la cabeza de Juan Bautista. Herodes Antipas aceptó el pedido y se la entregó en una bandeja.
Esta bíblica historia nos enseña – como muchas otras – que los gobernantes muchas veces entregan ‘la cabeza’ de algún mando intermedio, a pedido de ciertas personas o grupos que cuentan con mucha influencia.
Esta actividad, lamentablemente, se sigue practicando en algunos pueblos bárbaros y alejados de la civilización.
Tal es el caso de un país llamado Argentina, donde es normal que las masas enardecidas exijan la cabeza de tal o cual funcionario. Por supuesto, ya no es necesario emular más a Salomé ni realizar ningún baile sensual. Basta con la complicidad de algunas organizaciones sociales o la clásica participación de los punteros bonaerenses del peronismo para que se escuchen los reclamos por la cabeza de algún dirigente político o empresario, en vez de entender que los reclamos tienen que ser por una renovación real de la forma de hacer política en ese país.
En Argentina es común que las cabezas sean servidas en bandeja, para beneplácito de la muchedumbre. Es un sagaz método que permite calmar ansiedades y evitar que se incrementen los saqueos y agresiones que casi a diario se ven en la crónica policial. ¿Golpearon a un pibe en una bailanta? La solución está en incendiar el local, robar la mercadería (si es alcohol, mejor), romper dos o tres patrulleros… y exigir justicia cuando las cámaras de televisión llegan al lugar.
Néstor Kirchner recibió – como él mismo siempre se aclara de recordar – un país incendiado. Uno de los conflictos más difíciles de resolver fue la presión (política, social y mediática) que generaba el movimiento piquetero y que su antecesor, Eduardo Duhalde, no solo no había podido solucionar, sino que además había errado completamente en su lamentable intento por frenarlos. Algún día las manos del narcotraficante Duhalde, manchadas con la sangre de Kosteki y Santillán, serán vistas con esposas mientras va a la cárcel.
Néstor Kirchner es muy parecido a su ex jefe político. Es igual de mafioso, sabe utilizar la estructura política para sacar rédito económico, pero es mucho, mucho más inteligente. A diferencia de su antecesor, logró ‘solucionar’ el conflicto piquetero con dos estrategias.
Por un lado, bloqueó todas y cada una de las manifestaciones y marchas que los ‘piqueteros duros’ intentaban realizar. Les quitó la ‘pata mediática’. Éstos solo pudieron regresar a protestar a la Plaza de Mayo recién cuando fueron autorizados públicamente por el presidente argentino, que de esa forma les demostraba que solo gracias a su bondadoso gesto podían protestar. Sumado a esto, los recortes a las entregas de planes sociales y de alimentos a los comedores comunitarios que estas organizaciones administran, hicieron que perdieran su mejor arma: el acercamiento de personas excluidas del sistema, que ahora deben golpear las puertas de punteros políticos, concejales o intendentes para recuperar los míseros 150 pesos mensuales.
Por el otro, compró las voluntades de varios dirigentes piqueteros para evitar su confrontación y, de paso, usarlos como fuerza de choque ‘popular’. El impresentable de D’Elía es el más claro exponente de los piqueteros K, aceptando liderar - por encargo del propio gobierno - una patética contramarcha el día del acto de Juan Carlos Blumberg.
Sin embargo, no todo es sosiego y tranquilidad en el entorno piquetero. Hay un pequeño grupo que sigue sin estar completamente bajo el control kirchnerista. Un grupo que ha logrado incorporar a varios de sus dirigentes en destacados cargos públicos. Un grupo que define la estrategia diplomática de todo el país y que, sin embargo, no puede ser definido justamente de ‘diplomático’.
Este grupo es, obviamente, la Asamblea Ciudadana de Gualeguaychú. A diferencia de los militantes piqueteros clásicos, que en su mayoría son personas humildes que solo buscan un trabajo digno o un plan asistencial, los asambleístas son típicos representantes de la clase media y media alta argentina, que saben como realizar lobbies para llegar a cumplir sus propósitos.
Los asambleístas han exigido, y obtenido, la cabeza de la mayoría de los delegados argentinos ante la CARU. En ese organismo hay hoy un delegado que es uno de los históricos dirigentes de la asamblea entrerriana, Horacio Melo.
Hace unos pocos días, durante la visita que realizaron a Finlandia, el asambleísta Oscar Bargas, junto con Daniel Taillant (presidente del CEDHA), intentaron emular a la bíblica Salomé.
No. No bailaron sensualmente.
Al igual que ella, exigieron en bandeja la cabeza de uno de sus ‘enemigos’: Carlos Faroppa. Los ambientalistas exigieron a Kaisu Annala, vicepresidente de Medio Ambiente de Finlandia, que se destituya a Carlos Faroppa como directivo de Botnia en Uruguay, por “inoperancia” y por los “errores críticos” cometidos en los estudios de impacto ambiental realizados.
Que Carlos Faroppa sea o no sea directivo de Botnia en Uruguay es poco relevante. La planta de celulosa se construirá con él o sin él. Es obvio que la estrategia de los ambientalistas no pasa por considerar importante o vital la participación o no de este directivo en la empresa.
La estrategia real es otra.
Por un lado, intentan hacer creer que el cumplimiento de esta exigencia podría ayudar a disminuir la escalada del conflicto, ya que responsabilizan a Carlos Faroppa señalándolo como “el responsable de la imagen colapsada finlandesa en Argentina”. Pero todos sabemos que los asambleístas no están interesados ni en un cambio de directivos, ni en mejoras tecnológicas, ni en control o monitoreo conjunto, ni en una relocalización de las plantas. El único fin que persiguen los asambleístas es que las plantas de celulosa no se instalen en las costas orientales del río Uruguay.
Por el otro lado, mientras los asambleístas mantienen su discurso de que el problema no es nacional (para evitar los reclamos por las incoherencias de las 19 plantas de celulosa argentinas, el famoso Riachuelo o la contaminación del río Paraná, río Uruguay y Río de la Plata, etc.), continuamente exigen pronunciamientos y acciones al gobierno nacional, mientras incorporan ahora a gobiernos de terceros países en el conflicto.
La exigencia al gobierno finlandés para que ‘destituya’ a Carlos Faroppa en Botnia (y las acusaciones que vierten sobre él) es otra muestra más del famoso llamado a ‘embarrar la cancha’, que se lanzó hace meses desde el gobierno nacional argentino.
Los escraches realizados en Buenos Aires hace unos días a embajadas extranjeras contaron con un poco casual aditivo: la empresa finlandesa Nokia también fue escrachada y en ese acto se entregaron volantes donde se pedía que no se compraran celulares Nokia porque estaban “financiando el terrorismo de las papeleras”. Ese escrache a una empresa privada – y ajena al conflicto – solo tuvo un motivo: darle ‘letra’ a los dirigentes de la asamblea para que intenten asustar a los finlandeses, haciéndoles creer que las inversiones privadas realizadas en Argentina corren peligro por ‘culpa de Botnia’.
En los países civilizados, donde la barbarie no es un deporte nacional, el gobierno no puede exigir a una empresa privada que despida o desvincule a un empleado. En una primera impresión, se podría pensar que los asambleístas le erraron en la elección del destinatario de su exigencia. En realidad, fue un tiro por elevación a Botnia, para mostrarles que si no pueden luchar contra la planta de celulosa, irán exigiendo la renuncia cabeza por cabeza.
Lamentablemente para los asambleístas, Finlandia no es Argentina.
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lunes, agosto 28, 2006
Brindis por Pierrot
“Nosotros nos preguntamos por qué tener un embajador argentino en el Uruguay, si ellos no respetan los acuerdos con la Argentina; así que la Asamblea no quiere más un embajador en el Uruguay”
26.07.2006, Omar Lonardi, Asamblea Ciudadana de Gualeguaychú
El jueves pasado nuestro país festejó otro aniversario más de la Declaratoria de la Independencia.
En Argentina, frente al monumento a José Gervasio Artigas, el embajador uruguayo en este país dijo que “argentinos y uruguayos conocemos la paleta de los grises y bien sabemos que toda la verdad nunca se ha asentado en una sola de las orillas”.
El peor escenario posible, luego de largos meses de intensa y agresiva contaminación mediática, se presenta ahora para los asambleístas de Gualeguaychú, que se desesperan al ver que el gobierno argentino no rompe los lazos diplomáticos con Uruguay ni corta todos los vínculos que unen a ambos países.
Los asambleístas ya tuvieron sus 15 minutos de fama warholiana. Durante el corte de ruta tuvieron el privilegio (?) de contar con amplios informes televisivos, con noteros y periodistas que transmitían en vivo y en directo desde ‘Arroyo Verde’. Lamentablemente (para ellos), los teleespectadores hoy están más interesados en seguir paso a paso los conflictos que se generan en las votaciones de Bailando por un sueño 2 o alguna que otra noticia de la crónica roja.
Es por esto que los asambleístas anunciaron a los medios de prensa que se sintieron “decepcionados” que algunos entrerrianos hayan participado en el brindis que se realizó en la residencia del embajador uruguayo en Buenos Aires.
En ese brindis participaron alrededor de 800 invitados, entre los que se pudo ver a Agustín Colombo Sierra, jefe de gabinete de Jorge Taiana, al embajador Raúl Estrada Oyuela (encargado de asuntos medioambientales) y a Petra Theman, perteneciente a la embajada de Finlandia.
Por su parte, Daniel Scioli, vicepresidente de la Nación, Aníbal Fernández, ministro del Interior, los vicecancilleres Roberto García Moritán y Alfredo Chiaradia saludaron telefónicamente al embajador uruguayo.
Además, participaron del brindis conocidos empresarios, políticos y personalidades del ambiente artístico. Se pudo ver a China Zorrilla y a Carlos Perciavalle, a Juan Carr de la Red Solidaria, a los empresarios Mario Vicens, Jorge Brito, Santiago Soldati, Alejandro Bulgheroni y Héctor Méndez, entre otros.
Pero lo que más irritó a los asambleístas fue la participación en el brindis de dos dirigentes entrerrianos, Hernán Orduña (presidente de la CARU) y Horacio Melo (delegado argentino ante la CARU). Horacio Melo es, además, un histórico dirigente de la Asamblea Ciudadana de Gualeguaychú.
La actual táctica de los asambleístas se sustenta en una estrategia tendiente a dañar la próxima temporada turística uruguaya, pero sin llegar a minar la postura argentina ante el MERCOSUR o La Haya. Es por eso que, por el momento, rechazaron la posibilidad de cortar las rutas que unen Argentina con Uruguay. Sin embargo, las declaraciones de los dirigentes de la asamblea son muy fuertes y agresivas, ya que exigen que el gobierno argentino retire al embajador en Uruguay y corte el suministro de gas a nuestro país. Además, comenzaron una campaña publicitaria tendiente a evitar que los turistas argentinos veraneen en Uruguay.
Que una ciudad – como Gualeguaychú - que depende básicamente del turismo, comience un boicot organizado contra el turismo en Uruguay, pero disfrazándolo de ‘defensa del medio ambiente’, es, cuando menos, una patética demostración que detrás de los asambleístas se esconde el lobby turístico entrerriano.
Lobby turístico ya desesperado por ver como, año tras año, decenas de miles de turistas argentinos utilizan a Entre Ríos como una simple vía de paso, en su rápido viaje a las costas del este uruguayo.
Los continuos brindis que se realizaron el día jueves demuestran que los políticos y dirigentes argentinos conocen que la inmensa mayoría de los argentinos no acepta la irritante e intransigente postura gualeguaychense.
¿Qué porteño o bonaerense podría preocuparse por las plantas de celulosa de Fray Bentos, si tiene que ver que su gobierno tiene que ser obligado por la Suprema Corte de Justicia para – por lo menos – presentar un plan que prevea solucionar el terrible drama del Riachuelo?
¿Qué santafecino puede preocuparse, si la planta de celulosa de Capitán Bermúdez se niega hasta a aceptar la orden judicial de comenzar a analizar los vertidos tóxicos que realiza? Y que, además, tiene que soportar la contaminación ambiental que cruza el río Paraná, proveniente de la continua quema de pastizales en las islas entrerrianas.
¿Qué chaqueño puede preocuparse, si ve como la sequía hace estragos en el ganado y la agricultura, por culpa de la falta de obras que no se han realizado, ‘gracias’ a años y años de desvíos de fondos para el uso político?
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miércoles, agosto 16, 2006
Ahora van contra toda Europa!!!
Parece ser que los asambleístas consideran a Uruguay 'poca cosa'.
Primero crearon un nuevo 'eje del mal', uniendo a Uruguay, Finlandia y España en un supuesto grupo que se complotó para arruinarles la industria turística a Gualeguaychú.
Cuando STORA ENSO anunció que posiblemente iba a instalar una planta de celulosa en Durazno (en el centro del Uruguay), los asambleístas incluyeron a Suecia entre los países enemigos.
Ahora anuncian que la semana que viene realizarán protestas frente a las embajadas de España, Finlandia, Uruguay... y de toda la Unión Europea.
Para empeorar el conflicto, los asambleístas comenzaron a utilizar el clásico término que siempre termina encendiendo la mecha: "patriotismo".
Pedro Pavón (que sigue haciendo honor a su apellido) explicó a la prensa que la propuesta de que todos los argentinos retiren los dineros depositados en bancos uruguayos se considera una 'actitud patriótica'.
Oscar Vargas, otro de los asambleístas, volvió a la carga con el tema del corte de gas a Uruguay, solicitando al Poder Ejecutivo que "se prevea que el gas no sea utilizado por BOTNIA y ENCE".
Es más que obvio que los asambleístas no tienen información sobre las plantas de celulosa modernas. Ambas plantas (como es casi una norma en la Unión Europea, Canadá y Estados Unidos) no solo no utilizan gas, sino que además generan energía suficiente para su funcionamiento e incluso un excedente que muchas veces es comercializado.
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